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Escuchar “Confinamiento” Día 85
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“La paz llega cuando comprendes que tú eres responsable de lo que sucede en tu vida.” – Prem Rawat


Los videos diarios de “En Confinamiento” de Prem Rawat presentan sus charlas, y cómo el Programa de Educación para la Paz ayuda a las personas a descubrir la paz personal.  Mantente en contacto para informarte de los detalles sobre cómo reunirte virtualmente con Prem en un futuro próximo.

EL VALOR DE CONOCERSE A SÍ MISMO

 

CENTRO CORRECCIONAL DE PRETORIA, SUDÁFRICA

 

Invitados distinguidos, damas y caballeros, es un placer estar aquí para hablarles. Y lo que tengo para decir puede parecer un poco diferente. La razón por la que puede resultar diferente es porque yo quiero poner el énfasis en ti, no en lo que haces. No en lo que haces, sino en ti. Porque, ¿quién eres?, ¿qué eres? Primero que nada, eres un ser humano, un humano.

Debo decir que la mayoría de las personas piensan que ser humano no es algo bueno. Por eso tenemos a Superman, ¿no es así? ¿Por qué creamos a Superman? Porque pensamos que los seres humanos no valen nada.

Yo no estoy de acuerdo, no lo estoy. Tenemos el bien en nosotros y también tenemos el mal. Así hemos sido creados. A lo largo de millones de años de evolución, así es como somos. Existe el bien en nosotros y existe el mal. Se nos ha dado la posibilidad de elegir, podemos elegir.

Les contaré una historia. Había una tribu y un día un niño pequeño se acercó al jefe y le dijo: “Jefe, tengo una pregunta. Mi pregunta es: a veces algunas personas son buenas, y esas mismas personas que son buenas, a veces son malas. ¿Cómo puede ser? O somos buenos, o somos malos.”

El jefe respondió: “No, dentro de cada uno de nosotros hay dos lobos, uno es un lobo bueno y el otro es un lobo malo. Y ambos están peleando”. El niño pensó, miró al jefe y le preguntó: “Jefe, ¿cuál de los lobos gana?” El jefe respondió: “El que alimentes. Ese se hará fuerte, el que alimentes”.

¿Les gustó la historia? ¿De verdad? ¿Les parece una linda historia? ¿Puedo hacer una pregunta? ¿Qué lobo alimentas? ¿A cuál lobo alimentas?

Cuento esta historia y hago esta pregunta frente a miles de personas, no solo en las prisiones. A personas que se suponen que son libres, pero que no lo son. Porque están encarceladas en la prisión del miedo, de la duda, de la ira. Y no pueden liberarse. No pueden liberarse de esa prisión. No pueden romper los barrotes del miedo, son tan fuertes que no pueden cortarlos, no pueden aflojarlos. La duda es tan frecuente, los domina tanto, que ni siquiera pueden moverse Y esta es la condición del mundo.

Tienes que elegir a qué lobo vas a alimentar. Cuando te enojas, ¿qué lobo acabas de alimentar? ¿El bueno o el malo? Cuando te desilusionas, ¿qué lobo acabas de alimentar?

Hoy me preguntaron en una entrevista de radio: “¿Qué vas a decir?” Y dije que un mensaje muy, muy sencillo para cualquier persona de este mundo. La mayoría de nosotros primero actuamos y después pensamos, ¿no es así?

Y es por eso que estás aquí, pensando. Porque lo hiciste y ahora estás aquí sentado pensando. Lo que tienes que hacer es aprender a pensar primero y luego actuar. ¿Estás desarrollando ese hábito?

Déjame decir que esto no es solo para ti. Es para todo el mundo. Se lo digo a todos. Porque el mundo entero primero actúa y luego piensa. Después dan conferencias de prensa, después vienen los debates y todo lo demás.

¿Y qué está pasando en el mundo? ¿Qué está sucediendo? Que las personas se están destruyendo unas a otras. Ayer hice un evento en Soweto y le dije a la gente: “¿Saben cuál es el problema en este mundo?”

Hace unos años, había un científico, era artista y científico, que quiso hacer un experimento. Compró un espejo gigante, enorme, y lo puso en la selva. Cuando el gorila se encontró frente al espejo se asustó. ¿Por qué se asustó? Porque vio a un gorila. Y ese gorila era muy grande. Era muy fuerte. Y cada vez que este gorila mostraba sus dientes, el otro también lo hacía. ¿Sabes quién era el otro gorila? Era él mismo. Pero no podía reconocerse.

Sócrates dijo: “Conócete a ti mismo.” Ese es el valor de conocerse a uno mismo. ¡Cuando gruñes, el gruñido que escuchas no es de nadie más que tú!

Todos están esperando que venga un ángel. ¿Y si yo te dijera que el ángel ya ha venido? ¿Sabes quién es ese ángel? Tú. No estoy hablando del cielo y del infierno. Estoy hablando de ahora, de que tú eres el ángel que puede salvarte.

¿Por qué tú puedes salvarte? Porque eres el más calificado para salvarte a ti mismo. Porque tú sabes exactamente lo que pasa en tu cabeza, qué lobo acabas de alimentar y que lobo has estado alimentando.

La idea no es vencer al lobo malo. Vencer al lobo malo no va a alimentar al lobo bueno. Tienes que alimentar al lobo bueno, no alimentar al lobo malo, no tienes que golpear al lobo malo, no tienes que golpearlo con un cinto, no tienes que tratar de desollarlo, ni intentar ladrarle, nada.

Alimenta al lobo bueno, es todo lo que tienes que hacer, alimentar al lobo bueno para que ese lobo pueda ser fuerte.

Esta es tu vida. Se te ha dado esto. Intenta darle tu respiración a otra persona. Siempre digo: “Si las personas pudieran darle su tiempo de vida a otra persona, no habría pobres”. ¿Sabes por qué? Porque todos los ricos lo comprarían y darían mucho dinero por él.

Pero no puedes, es tu vida. Puedes ser una flor en el jardín de Dios, una flor que luce hermosa, que huele hermoso, una flor que aumente esa belleza. O puedes ser una hierba. ¿Cuál quieres ser?

Las elecciones que has hecho te han traído aquí. Y tus elecciones te van a sacar de aquí, son tus elecciones las que te van a mantener fuera de aquí.

Sé que muchos aquí son personas muy duras. Y para ti, alguien te dice algo agradable y sacudes tu cabeza, escuchas y te entra por un oído y te sale por el otro. ¿Me equivoco? Porque durante toda tu vida tú has tenido la razón. Fue el mundo el que se equivocó. El mundo te condujo a esto, ¿verdad? Bueno, eso es lo que tú pensabas. Y es por eso que necesitas conocerte a ti mismo, no tiene nada que ver con el mundo. Tiene que ver contigo, con tu manera de verlo, con tu forma de percibirlo, de comprenderlo.

¿Qué es lo que no tienes? ¿No tienes sabiduría en ti? Sí que tienes. ¿No tienes bondad en ti? Sí la tienes. ¿Cuándo fue la última vez que la ejercitaste? ¿Y con quién fuiste bondadoso? ¿Con quién? La vida que se te ha dado es un regalo, ¿Por qué? Acéptalo. Agradece que estás vivo. Eso se llama gratitud.

¿Qué es la gratitud? No es decir “gracias”. Eso es algo que el mundo nos enseña, no sé por qué. En lugar de enseñarnos a comprender la gratitud, solo tratan de enseñarnos a decir “gracias”.

Pero, ¿qué es la gratitud? Cuando alguien hace algo que te hace sentir bien, entonces tomas un poco de ese bienestar que sientes y se lo devuelves. Eso es gratitud.

Hay tres cosas que pasan en la vida de un ser humano. Primero el nacimiento, que ya ha sucedido. ¿Es así? Eso espero, por eso estas aquí. Es algo importante. Y ocurrirá otra cosa al final, que se llama muerte, y esa está garantizada. No tienes que hacer una cita, ocurrirá.

Por millones de años no fuiste nada, nada. Por millones de años no serás nada. Esta es la excepción. El tiempo que estás vivo es la excepción. Tu tarea es hacer que esta excepción sea excepcional.

¿Quieres el cielo? Primero crea un cielo aquí. Has el cielo aquí primero. ¿Qué falta? ¿Por qué no hay un cielo? ¿Acaso lo Divino no está en todas partes? ¿No está el ser divino en todas partes? ¿No está aquí? ¿No está la divinidad en ti? Eso es lo bueno. La ignorancia es el lobo malo.

Alimenta al conocimiento. Alimenta la comprensión, depende de ti. Depende completamente de ti. Tú tienes ese poder. Compréndelo. La paz está dentro de ti. Siempre ha estado y siempre lo estará.

Paz no es una palabra. La paz es un sentimiento. La paz llega cuando tú te comprendes a ti mismo. La paz se siente cuando comienzas a alimentar al lobo bueno. La paz viene cuando comprendes que tú eres responsable de lo que sucede en tu vida.