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Escuchar “Confinamiento” Día 83
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“Bondad, pasión, compasión, claridad, serenidad—¡estas facultades están dentro de ti!” – Prem Rawat


Los videos diarios de “En Confinamiento” de Prem Rawat presentan sus charlas, y cómo el Programa de Educación para la Paz ayuda a las personas a descubrir la paz personal.  Mantente en contacto para informarte de los detalles sobre cómo reunirte virtualmente con Prem en un futuro próximo.

Encontrar la paz adentro

Prem habla con reclusos en la Prisión Tires, Lisboa, Portugal

Prem Rawat:

Me gustaría contarles una historia, porque ustedes están interesados en la paz. La paz no es algo que creas. La guerra sí es algo que crean los seres humanos. La paz ya está dentro de ti. El proceso de alcanzar la paz consiste en deshacer todos los obstáculos que has puesto entre tú y la paz.

Entender eso, aun con todos los ruidos, todas las cosas que suceden aquí arriba (“bum, bum”) todo el día. Entender que estás vivo. Estás aquí y eso es un gran desafío.

Nos hacemos adultos. Cometemos un error y decimos: “¡Bah!, soy un fracaso.” Pero cuando eras un bebé cometías errores y nunca decías “soy un fracaso”. Esta es la diferencia.

¿Quién nos enseñó que somos un fracaso? La gente te decía “eres un fracaso” y nosotros lo aceptamos: “¡Bah!, soy un fracaso”. Lo aprendimos. Lo aprendimos del mundo. Aprendimos, aprendimos y aprendimos. Y hoy estoy aquí para decirte: desaprende, desaprende y desaprende…  porque cuando eras bebé eras mucho más inteligente.

Estabas en contacto con tus necesidades. Cuando sentías hambre se lo hacías saber a tu madre. No mirabas el reloj y decías: “¿Ya es la hora del almuerzo? ¿Ya es la hora de cenar? ¿Ya toca esto o lo otro?” Y estamos todos atrapados en eso. No nos damos cuenta, no nos damos cuenta del poder que tenemos en esta vida. De quiénes somos verdaderamente.

Y como ser humano, dentro de ti tienes compasión, tienes pasión, tienes bondad, tienes entendimiento, tienes sabiduría. Y lo más importante, tienes paz dentro de ti. Esto es un ser humano.

No lo que proyectamos externamente matándonos unos a otros, mintiendo, haciendo esto y aquello. Eso no es un ser humano. Lo cierto es que un ser humano es alguien lleno de bondad, de compasión, de entendimiento. Lleno de vida. Eso es un ser humano.

Y si quieres llegar a ser más poderoso lo único que tienes que hacer es convertirte en un ser humano, porque ahí vas a encontrar las respuestas a tus problemas. ¡Ahí está! Mientras este aliento llegue a ti lo tienes todo. Lo tienes todo.

Estuve en tres de las prisiones que hay en Sudáfrica, fui a la prisión Malmesbury, Zonderwater y a la prisión de Pretoria. Les dije a los reclusos: “Están aquí. Continuamente les dicen: 'No pueden ir ahí, ni ahí, ni ahí.' ¿Cuál es la diferencia con el exterior?”

Vas andando por la calle y ¿qué te dicen?: “Para. Ahora puedes continuar. No, para. Ahora, gira a la izquierda. No, no se puede doblar a la derecha; no puedes ir por ahí; no puedes hacer esto ni lo otro”.

Y luego están los barrotes. Las rejas más grandes no son las de metal. Para cortar los barrotes de metal lo único que se necesita es una lima, un serrucho. Pero esos barrotes que tienes aquí, que te aprisionan, ¿cómo los cortas? Hay personas ahí afuera que son técnicamente “libres” pero no se sienten libres. No se sienten libres.

Tengo un amigo de Inglaterra, en donde votaron por salir de la Unión Europea. Yo le hago bromas sobre eso porque él es de allí. ¿Por qué?

¿Crees que así se va a resolver el problema? ¿Que si cambias el color de tu auto se va a resolver el problema? Si se acaba la gasolina, ¿crees que vas a resolver el problema cambiando el color del coche o los neumáticos?

¿Cuál es el problema? El problema es que las personas no están en contacto consigo mismas, con quiénes son, con el potencial que tienen, con lo que pueden aportar. Con lo que pueden ser como país, lo que pueden ser como ciudadanos mundiales y cómo pueden estar sobre la faz de esta tierra.

¿Qué es esta oportunidad llamada “vida”? Veo que el mundo entero está encarcelado tras las rejas de divisiones e ignorancia. Que tienen paz en su interior pero no saben cómo acceder a ella. Saben cómo construir una bomba, saben cómo hacer un arma de fuego pero no saben acceder a la paz interior. Esto es problemático.

Este aliento es una bendición para cada uno de ustedes. Tu vida comenzó con este aliento. Cuando naciste, el interés de la gente era: “¿Respira o no respira?”. No les importaba si eras niño o niña, esto o lo otro. “¿Respira o no respira?”

Y como respirabas, pudiste ir a casa. Si naciste en un hospital, lo que te permitió ir a casa fue esta respiración. Y si naciste en casa, lo que te permitió quedarte en ella fue esta respiración ¿Comprendes el valor de esta respiración? ¿Lo comprendes? Porque necesitas comprenderlo, realmente.

Este es un regalo que se te da todos los días. ¡Incluso aquí! Incluso aquí. Esta es tu oportunidad.

Y hay una cosa simple que ojalá pudieras hacer o intentar hacer: piensa primero, luego actúa. Si pudieras pensar primero y luego actuar, no estarías aquí. Por no pensar, aunque sea un segundo, no pensar y actuar (sin pensar), ahora tienes una buena temporada para pensar.

Lo que elegiste te ha puesto aquí; lo que elijas te sacará de aquí y tus elecciones te mantendrán fuera de aquí. Tienes que elegir.

No tienes que intentar ser bueno, porque bueno ya eres. La bondad está en ti. Nadie te la puede quitar. Bondad, pasión, compasión, claridad, serenidad. Nadie te puede quitar eso. Lo tienes dentro de ti.

Les voy a contar una última historia. Es muy corta. Se las voy a contar porque ha marcado una diferencia muy grande en mi vida y la quiero compartir con ustedes.

Había una aldea y allí estaba el jefe. Un día, un niño pequeño se acercó a él y le dijo: “Jefe, tengo una pregunta.” Y el jefe dijo: “¿Cuál?” El niño le dijo: “¿Cómo es que algunas personas a veces son buenas y esas mismas personas que a veces son buenas, son malas en otros momentos?”

Y el jefe le respondió: “Porque cada uno de nosotros tiene dos lobos adentro: el lobo bueno y el lobo malo”. El niño se quedó pensando, y dijo: “Jefe, ¿cuál de los dos gana, el lobo bueno o el lobo malo?”. Y el jefe le contestó: “El que tú alimentes.”

Tienes un lobo bueno y un lobo malo ¿A cuál de los dos alimentas? ¿Lo has pensado? Cuando alimentes al lobo bueno te vas a sentir bien. Cuando alimentes al lobo malo te vas a sentir mal. Alimenta al lobo bueno. Yo lo tengo que recordar cada día: “Alimenta al lobo bueno.”

Hay personas que dirían: “Claro, es culpa de tal persona o de esa otra. Esa persona me hace enfadar. Aquella persona me hace enfadar.” Pero, me tengo que preguntar: “¿Qué lobo acabas de alimentar?”

Así que recuerda eso. Y cuando te des cuenta de que acabas de alimentar al lobo malo, alimenta al lobo bueno.

Muchas personas dicen: “Matemos al lobo malo.” Aunque mates al lobo malo, eso no le va a ayudar al lobo bueno, porque al lobo bueno hay que alimentarlo. Eso es lo único que va a ayudarlo: “Alimenta al lobo bueno.”