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Ver “Confinamiento” Día 61
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“Nunca subestimes el valor de la oscuridad. Es enorme. Es muy poderoso, muy potente. Pero, sean cuales sean nuestros desafíos, hay un bien, y ese bien es más poderoso.” – Prem Rawat


Los videos diarios de “En Confinamiento” de Prem Rawat presentan sus charlas, y cómo el Programa de Educación para la Paz ayuda a las personas a descubrir la paz personal.  Mantente en contacto para informarte de los detalles sobre cómo reunirte virtualmente con Prem en un futuro próximo.

Ha pasado un tiempo pero aquí estoy, nuevamente. Haciendo muchas cosas, como pueden ver, este es un nuevo marco, preparándonos para el PEP. Y ocupándome de algunas cosas. Lentamente todo está empezando a abrirse, las posibilidades de salir y de ir a distintos lugares lucen mejor cada día, cuando sea que eso suceda….

Lo más importante, por supuesto, es mantenerse a salvo. Para ti, para mí, para todos nosotros. Y si toma dos semanas más o cuatro semanas más, o lo que sea que tome, está bien. Hay que mantenerse fluyendo como el agua. Recuerda ese árbol que sabe cómo doblarse, cómo ser flexible al viento. Y por esa flexibilidad en realidad se asegura una larga vida. Así que es realmente hermoso.

De todos modos, ¿qué me inspiró a hablarles hoy? Bueno, estaba guardando las preguntas, pero apareció una pregunta que me dejó pensando. Y comenzaré con una pequeña historia. (Espero que no se aburran con esto, pero puede ser que se les haga agua la boca).

Te contaré acerca de una samosa. ¿Qué es una samosa? Tiene una masa fina, es una masa de harina integral pero es delgada. Y se le pone un relleno. Uno de los rellenos más populares en India es el de papa, de patatas. Cada uno tiene su propia versión de relleno de samosa.

¿Y por qué te hablo de una samosa? Bueno, hubo una época, cuando era un niño pequeño… y recuerdo un día en particular. Todos mis hermanos y mi madre, junto a otros parientes, decidieron ir a al cine pero no me llevaron. Era muy pequeño, supongo. 

Así que me quedé en casa, pero estaba destrozado. Lo recuerdo. Estaba completamente desolado porque no iba a poder ir. Lloraba y fue algo terrible. Resultó que mi padre estaba en casa, lo cual era bastante raro, porque él siempre estaba viajando por algún lugar, pero ese día estaba en casa. Y estaba afectado de verme llorando.

Y me preguntó: “¿Por qué estás llorando?” Y respondí: “Bueno, porque no quisieron llevarme, entonces estoy… estoy”. Estaba muy afligido, no se lo dije, pero así estaba. Entonces dijo: “Bien, tú y yo vamos a pasarla bien.”

Yo dije: “Muy bien”. No iba a ser el “pasarla bien” que yo había imaginado, porque era un sufrimiento real, por mi expectativa: no me llevaron y yo me quedé destrozado.

Entonces él me llevo finalmente a un restaurante. Yo era muy pequeño, pero recuerdo esto. Y recuerdo que él ordenó algo, me miró y dijo: “te gustaría comer algo?” Dije que sí y él dijo: “¿Te gustaría una samosa?”  Dije: “eso suena bien, y también un helado.”

Créeme: he comido muchas samosas y tomo helados. Pero ese día, en particular, esa samosa y ese helado, aún los recuerdo. ¿Si recuerdo el relleno de la samosa? No, en absoluto. ¿Recuerdo qué sabor de helado comí ese día? No, claro que no. No sé si fue vainilla, o fresa o chocolate. Pero, te digo, fue la mejor samosa y el mejor helado que he comido en mi vida.

Hubo otra vez en que comí una samosa y estuvo realmente deliciosa. Y la samosa tiene esa masa delgada que luego se fríe, se produce la caramelización y se pone crujiente. Y tan solo el aroma… es increíble. El sabor umami es asombroso.

Este día en particular, estaba de viaje, ya era mayor, estaba de viaje. Y las personas de donde habíamos salido, olvidaron empacar el almuerzo. Lo habían preparado pero olvidaron dárnoslo.

Así que yo estaba con mucha hambre por lo que nos detuvimos, había un lugar pequeño a la vera del camino. Y el relleno de esa samosa sí lo recuero, era un relleno de samosa muy sencillo: estaba rellena con papa, patatas, y una pizca de pimienta negra, sal, un poquito de chiles, chiles verdes picados, un poquito de chiles rojos y cilantro.

Cuando le dabas un mordisco, el sabor umami del pan frito se percibía; la masa, la patata, podías saborearla, el cilantro, la pimienta, la sal y los chiles. Todos estos sabores y el aroma estaban en ella.

Bueno, se me está haciendo agua la boca, no sé a ti… pero fue algo realmente delicioso.

Ahora bien, ¿por qué te estoy hablando de las samosas? Verás, la primera, la otra samosa que comí, la que fue la mejor samosa que haya comido y el mejor helado que jamás haya probado, no tuvieron nada que ver con el sabor ni con un relleno en particular. Se trató de la compañía que tenía y de lo mucho que significaba para mí.

Algunas veces no comprendemos qué es bueno. Pero volvamos a lo que inició todo, a esta pregunta que leí y me puso en marcha. La pregunta era: “¿Qué pasaría si el lobo malo se comiera al lobo bueno?”. Si alguien no conoce la historia, voy a contarla rápidamente otra vez. Un niño pequeño iba viajando con la tribu, se encontró con el jefe y le dijo: “Jefe, tengo una pregunta”. Él le dijo: “¿Qué?” Y el niño: “¿Por qué algunas personas que a veces son buenas, otras veces son malas?”

Y el jefe dijo: “Porque hay un lobo bueno en nosotros y también hay un lobo malo, y luchan entre sí”. El niño lo pensó y después de unos minutos le preguntó: “¿Cuál de ellos gana?” El jefe respondió: “El que alimentes. Si alimentas al lobo malo, se pondrá fuerte. Si alimentas al lobo bueno, ese es el que se fortalecerá.”

Cuando leí esta pregunta por primera vez, me reí. Lo siento, pero me dio risa. Porque yo hablo, cuento estas historias, hago analogías, y aparece alguien que me devuelve mi analogía. “¿Qué pasaría si el lobo malo se comiera al lobo bueno?”. ¿Si se comiera al lobo bueno?

Y luego, empecé a pensarlo. ¿Puede ocurrir esto? El bien y el mal. Y es aquí donde entra el ejemplo de la samosa, que dicho sea de paso, la samosa no es originaria de la India. Se originó en Persia y se desarrolló en la corte.

Muchas personas llegaban y se quedaban de pie todo el día para escuchar el veredicto del rey sobre los distintos asuntos. Y no tenían nada que comer. A alguien se le ocurrió la idea de un poquito de pan, freírlo, rellenarlo con algo. Así es como surgió la samosa.

Por supuesto, cuando algo llega a India se convierte en indio muy rápidamente. Y los indios las han incorporado a su cocina, haciendo un trabajo fabuloso.

Entonces, el bien es mucho más grande de lo que crees. Y el mal es mucho más grande de lo que crees, es más que la suma de tu vida. Es enorme, es descomunal. Esta guerra interminable entre el bien y el mal se ha desarrollado en esta Tierra desde que se empezaron a contar historias. De hecho, se tratan de lo bueno y lo malo. Se trata de que el bien le gane al mal.

¿Y hasta dónde llega eso, no en términos de tiempo, sino cómo de grande es ese bueno? Porque si lo bueno no fuera bueno, y si lo bueno no fuera grande, entonces en esta vida las cosas se vuelven inciertas. Si de verdad fuera posible que el lobo malo se comiera alguna vez al lobo bueno estaríamos en aprietos, tendríamos un grave problema.

Pero entonces, si recuerdas a Krishna cuando dice: “Aún en tus momentos más oscuros, no te abandonaré.” ¡Ahí está, en eso consiste lo bueno! “No te abandonaré”. Aunque a ti te parezca que el lobo malo se está comiendo al lobo bueno o que ya se lo ha comido, y que peor es imposible.

Porque para mí, ese día, cuando no pude ir con mi familia, con mis hermanos, con mi madre, quedé desolado. No estaba el lobo bueno viniendo a decir: “Mira, está todo bien. No tienes que preocuparte, no tienes que estar molesto”. Yo sí que estaba muy molesto, estaba llorando.

Y me afectó tanto, el mal, y luego lo bueno, la más maravillosa samosa y el más delicioso helado. Esos sabores…. Te comes la samosa calentita, crujiente, saladita y luego tomas un poco de ese helado frío.

Y claro, la temperatura del helado tiene que ser la correcta. Porque si está muy líquido no sabrá bien. Y si está demasiado frío se pone como un ladrillo, tampoco tendrá buen gusto. Así que todo estaba bien. Pero más que todo eso, fue la compañía.

Entonces, hay algo bueno que va más allá del ámbito de la actividad diaria que desarrollas. Y por encima de todo lo que sucede en tu vida, sea cual sea el período, cinco años, seis años, dos años, un día, un minuto, un segundo, lo que sea, hay un bien que prevalece. Y es mucho, mucho, mucho, mucho más grande de lo que crees.

Nunca subestimes el valor de la oscuridad. Es enorme. Es muy poderoso, muy potente. Pero para nosotros, los seres humanos en la faz de la Tierra, sean cuales sean nuestros desafíos, hay un bien, y ese bien es más poderoso, está mejor respaldado.

Hay un poder detrás. Hay una fuerza detrás. Y esta es la fuerza a la que tenemos que aferrarnos en nuestras vidas: la fuerza del bien. Recordar que, aún en mis horas más oscuras, no soy abandonado. Puede que me sienta abandonado, pero no lo estoy.

Porque no me he aferrado. No he hecho que la bondad que hay en mí sea mi hogar. No he hecho de ese lobo bueno mi compañero. No solo algo que alimento, sino que esa bondad se convierta en mi compañera.

Y que ese otro lobo es algo de lo que me mantengo alejado. No solo se trata de no alimentarlo sino que me mantengo alejado de él. Porque es algo con lo que no quiero relacionarme... Quiero que mi relación sea con lo bueno, con lo que es poderoso. Porque esto es lo que soy.

¿Cuál es la diferencia entre el día y la noche? No mucha. Ahí están las estrellas, ahí está el planeta Tierra, dando vueltas y vueltas y vueltas. Pero hay una gran diferencia. Y esa diferencia es que durante el día hay luz del sol y puedo ver. Y esa visión hace toda la diferencia: que puedo estar despierto ahora. No es solo que puedo ver, sino que también estoy despierto. Y que tengo una necesidad fundamental de dormir que funciona muy bien cuando llega la oscuridad, porque necesito esa oscuridad para poder conciliar el sueño.

Entonces, una gran desventaja es que cuando está oscuro no sé qué hay ahí afuera. Necesito saber eso. Si alguien tiene una discapacidad visual, usa un palo para descubrir qué hay ahí fuera. Pero necesitamos saber qué hay ahí fuera.

Y lo mismo sobre el bien en nuestra vida. Esa es la belleza, lo verdaderamente y asombrosamente bello que reside en el corazón de cada persona que está viva.

Hay personas, que seguramente están yendo por esta tangente de: "Podría haber sucedido esto, podría haber sucedido aquello, hay personas que han hecho cosas horribles, que han hecho cosas terribles".

Verdad. No digo que eso no sea cierto. Pero como ser humano siempre llevamos en nosotros la posibilidad de un cambio: que podemos pasar de la oscuridad a la luz. Que esta guerra en la que estamos inmersos se puede ganar. Que no se trata de ganar cada batalla sino de ganar la guerra. Y podemos ganar esa guerra. Podemos ganar.

Sé que nos enfrentamos a este desafío y, al ver esto, cómo los gobiernos están reaccionando, es absolutamente increíble.

Lo que quiero decir es que este es un momento en el que la humanidad debe ser lo primero, no la política. La humanidad tiene que ser lo primero, que esas personas que salen y nos machacan hablando de políticas y más políticas, que hacen de esto un juego y hacen que sea algo terrible, realmente necesitan comprender en sus vidas que, en primer lugar, son seres humanos.

Y sus decisiones sobre cómo manejan las cosas afectan a muchos otros seres humanos. Tanta gente que muer… ¡Y ahora leí qué quieren manipular los datos! Bueno, han estado manipulando los datos desde siempre, por lo que no va a ser una gran sorpresa para nadie.

Porque hay una cosa cierta, no todos los políticos son así pero creo que hacen un juramento, todos o la mayoría de los que esconden su cabeza para no ver. Y su juramento es que juran decir siempre la verdad: que siempre mentirán.

O algo parecido, Todo parece tan confuso: "Haz esto y no hagas aquello; haz esto, no hagas esto otro". Y todo se trata del ego.

Pero aquí hay una oportunidad de hacer algo bueno, y es a lo que voy. Si ellos no pueden hacerlo tú sí puedes. Porque encuentras la bondad en ti, te mantienes a salvo y mantienes a tus vecinos a salvo. Y mantienes a las personas a tu alrededor seguros, porque el bien está en ti.

¿Y qué vas a hacer cuando todo este coronavirus ya no esté? Cuando todo vuelva a ser, entre comillas, normal, ¿recordarás este tiempo? ¿Sacarás lo mejor de ti? Una vez más, no midiendo cuánto, sino sacando lo mejor de ti, porque está en ti. ¿Vas a dejar que brille? ¿Vas a dejar que eso se manifieste?

O vas a decir: "Bueno, no tengo tiempo para eso". Otra excusa. Tienes tiempo para inventar excusas y como seres humanos se nos dan muy bien las excusas: "No tengo tiempo. Estoy demasiado ocupado. Yo estoy esto, o aquello". Y sin embargo, ¡es tu vida! Tú decides.

Entonces, volviendo a mis samosas y helados y todo lo demás, solo recordar cuán poderosa es esta posibilidad. Una cosa que tengo para decir, y mi padre solía decirlo, ahora lo digo yo, que la semilla nunca se destruye. La semilla siempre está ahí.

Entonces, sí, la semilla del mal nunca se destruye pero la semilla del bien tampoco se destruye nunca. Puedes agarrarte la cabeza y decir: "No hay nada que hacer" o "la semilla del mal nunca será destruida", pero la buena noticia aquí no es esa. La buena noticia aquí es que la semilla del bien nunca será destruida. Y llevas ese bien dentro de ti.

Y es mucho más grande. Sin embargo, por mucho tiempo que vayas a vivir, lo que sea que esté sucediendo en tu vida, la semilla, el ciclo de la bondad es más, es más grande que tú. Es enorme, es inmenso.

Así que pensé que se estaban haciendo muchas preguntas que en realidad están relacionadas con esta pregunta. Entonces, respondiendo a esta pregunta en particular (que al principio pensé que era graciosa) pero luego, cuando comencé a pensar en ello, vi la profundidad de lo que significa.

Este es el drama que se ha estado representando una y otra y otra y otra vez; de esto se trataba el Mahabharata, de esto es de lo que se trataba el Ramayana: de que el bien ganó. El bien resultó victorioso.

Y a fin de cuentas todos nosotros tenemos que hacer ese esfuerzo para lograr que siempre el bien venza en nuestras vidas, todos los días. Y si se puede resumir en esto, adelante.

Pero cuando viene el dolor, cuando vienen los problemas nos aplastan y nos clavan a la pared. “¿Qué vas a hacer? Dios mío, esto es terrible, esto es horrible”. Pero hay algo más también.

Y ese "algo más" es más grande que la suma de todos los problemas que hay en este mundo. Y hay muchos problemas en el mundo, muchos, desde pequeños problemas hasta grandes problemas.

Imagina lo que está sucediendo en este mundo hoy día. Lo que está sucediendo en tu pequeña vida está sucediendo en tu vida, pero imagina lo que está sucediendo. Alguien acaba de nacer, acaba de nacer. Otra persona acaba de nacer. Otros acaban de morir. Se han ido, se han ido para siempre. Nunca volverán.

Alguien acaba de hacerse tremendamente rico. Alguien se volvió muy pobre. Alguien acaba de perder el rumbo. Alguien acaba de encontrar su camino. Los dramas que ocurren todo el tiempo, no son triviales, afectan profundamente a los seres humanos.

Pero la forma en que el bien afecta al ser humano también es muy singular. Y eso se conecta con: "No recuerdo el relleno de la samosa, pero era la samosa más deliciosa. Eso lo recuerdo. No sé qué tipo de helado era, pero fue el helado más delicioso que he probado, sin excepción". Y he probado algunos buenos, pero ninguno tan delicioso como ese.

Entonces, mantente a seguro, mantente bien, mantente flexible. Esto aún no ha terminado. Lo que algunos políticos están haciendo para hacerse famosos… no tienen interés, el menor interés por lo humano. Se trata solo de su nombre, de su fama, de su momento de gloria a tu costa. A costa tuya.

No quiero hablar mucho de eso, porque puedo hablar sobre el bien que hay en ti. Y eso es mucho más grande que todas esas pequeñas cosas triviales que todavía tienen que ir evolucionando con esto del coronavirus. El coronavirus nos tiene a todos, ha cautivado la atención de todos de manera increíble.

Ahora, si le prestamos atención al bien dentro nuestro tendremos un mundo diferente, un mundo hermoso.

Entonces, de nuevo, mantente bien, mantente a salvo. Cuídate. Les hablaré pronto. Gracias.