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Ver “Confinamiento” Día 40: un mensaje personal de Prem Rawat.
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“La fortaleza interior es la fuerza de tu claridad, de tu comprensión, de tu alegría. ¡Es tu propia fuerza!” — Prem Rawat


Si tienes preguntas que quieres que Prem atienda, por favor envíalas a PremRawat.com (www.premrawat.com/es/participa/contacto)

Confinamiento – Día 40

Hola a todos. Espero que estés bien. Nos acercamos rápidamente al momento de tener listo el Programa de Educación para la Paz (PEP) para que lo veamos. Consiste en 10 capítulos diferentes y el primero es “La paz”. Creo que he hablado mucho sobre la paz pero todavía se sigue malentendiendo. Porque vivimos en un mundo que se ha dedicado a definir las cosas para nosotros. Y tomamos estas definiciones y se las aplicamos a todo. ¿Qué significa cuando ves a alguien por la calle, que no es de cierto lugar o de cierto país? Nuevamente aquí entran las definiciones, las ideas, los conceptos.

Y cuando miras a esa persona todas esas cosas están en marcha, se desencadenan. Así que, lo mismo sucede cuando se trata de la paz. ¿Qué es la paz? ¿Qué es lo infinito, qué es la claridad? Cualquiera de estas cosas dispara un montón enorme de elucubraciones sobre aquello de lo que se está hablando. Pero la paz de la que hablo no es la que es creada o que es consecuencia de algo. Cuando dos personas se pelean y de repente lo dejan se puede decir que ya llegó la paz, que hicieron un alto el fuego. Pero esa no es la paz de la que hablo.

Vas a un lugar hermoso, lindo, un lago, un bello bosque... las personas se van de campamento a estos lugares maravillosos y sé que algunas lo primero que dicen es: “Es tan pacífico”. Pero eso solo es la ausencia de ruido, la ausencia de todo lo que escuchas cuando estás en la ciudad. Esa no es la paz de la que hablo. ¿Cuál es la paz de que hablo? En ti... y tú conoces muy bien tus tormentas, que no son algo divertido y que te han sacudido bastante a veces, en algunos casos ha sido grave.

Lo veo constantemente, las cosas no salen como tú quieres. Estás cansado, algo anda mal y además recibes malas noticias: “Esto es demasiado, no lo puedo gestionar, esto me sobrepasa...” Y ahí vas. Bueno, pero luego, dentro de ti, está lo opuesto de eso. Algo que es capaz de ver el mundo en su totalidad, su funcionamiento y todo lo demás de una forma muy desapegada, que es capaz de observarlo tal cual es. No como debería ser, sino como es. Suceden cosas, y eso ni es bueno ni malo. No es que te resulte indiferente, pero tienes la distancia suficiente para contemplar tu existencia.En esta vida, en este mundo, tal y como es. Ni buena ni mala.

Alguien de hecho, me escribió esto: “¿Cómo es que la naturaleza es tan cruel? Hoy salvé a un bichito de las garras de una araña porque quedó atrapado en su telaraña”. Y estuve pensado en ello. ¿Es así? Si, lo es, lo es. Y yo no tengo que juzgarlo, es lo que es. Los insectos comen insectos, los peces comen peces, los animales comen animales. Sucede. ¿Es algo bueno?

¿Por qué tengo que ponerme el sombrero de juez en cada fiesta? ¿Porque se divide todo en bueno y malo? Porque así me lo han enseñado: las cosas son buenas o malas, he perdido la capacidad de admirar algo por su valor en sí, tal como es. Mirar a la Luna y admirarla por lo que es. No por lo que no es, lo que podría ser o podría haber sido, sino simplemente tal cual es. No todo el mundo tiene esta capacidad: ver la lluvia y… no nos gusta la lluvia, a la mayoría no nos gusta. Es una lata, te arruina el día, pero simplemente verla tal como es.

 Es un proceso natural que ocurre en el planeta Tierra durante mucho tiempo –gracias a Dios que sucede– y sin él la distribución de agua dulce no sucedería como debería suceder. Admirar algo tal cual es. Hemos hablado de los peces, de los animales y de las telarañas, pero ¿qué ocurre cuando mirar las cosas tal cual son se aplica a ti mismo? Que empiezas a ver, sin juzgar, una realidad muy sencilla que trata de ti. Que toca tu corazón, que te llena de satisfacción, que te hace decir: sí, siento gratitud. Siento agradecimiento.

Ya no vacilas ni batallas entre las preguntas y las respuestas, sino que entiendes la respuesta aunque no haya pregunta. La paz, para ti, se convierte en un viaje interior hacia ese hermoso lugar donde estás en presencia de lo completo, de lo total, de lo infinito. De ahí en adelante, ya no se trata de más o menos. Todo eso desaparece, lo correcto y lo incorrecto, todo eso desaparece. Ya no se trata del tiempo, ni de tus propios intereses, ni de tus definiciones, ni de esa impresora que llevas aquí arriba.

Presencias la hermosa y verdadera realidad. La paz, entonces, es ese sentimiento único que no es objetivo sino subjetivo para cada persona, se trata de lo que sienten. Y cuando ya no hay necesidad de querer describirlo, cuando no hay necesidad de decir: ven a ver esto... está más allá de ese umbral, simplemente es y lo aceptas. Lo aceptas porque es muy hermoso y está dentro de ti, porque eres tú. Lo aceptas porque es un regalo que has recibido.  Y se acabó la dualidad.

La paz es ese lugar no lleno de definiciones, sino un lugar para sentir. Y eso es lo que tienes que entender acerca de la paz. Claro que de esto se habla más en el PEP, pero esta vez no se trata de palabras, sino que vas a tener que prestar atención y eso creará una gran diferencia. Y esa es la principal diferencia. Todo esto para apreciar, para poder apreciar lo que significa que estás vivo, que tienes esta vida. No entendemos siquiera qué apreciar, pensamos que deberíamos apreciar nuestro perro, nuestro gato, nuestro burro y no digo que no sea así, claro que sí.

Pero en la vida hay cosas más profundas dentro de ti que deberían ser apreciadas. Aprecia esta respiración, el aliento que entra en ti. Aprecia la existencia que tienes, aprecia cada día que estás vivo. Puede que esto suene muy sencillo, pero te diré algo: es un gran desafío lograrlo, porque no estamos entrenados para eso, nos entrenaron para apreciar lo de afuera. Desde una temprana edad, desde que éramos bebés, cuando nuestra mamá quería distraernos porque llorábamos nos mostraba un juguete, algo que hiciera ruido.

“Mira, mira, mira aquí, olvídate de lo que estás sintiendo, mira esto, esto es más importante”. ¿Acaso esto ha parado desde entonces? Ya no somos bebés. ¿Somos adultos? Hacemos cosas, pero ¿ha parado esto? No. Ahora no es la mamá la que nos muestra estas cosas, nosotros vamos a buscar las distracciones. Nos distraemos de apreciar lo que es, esta vida que es. Y es el regalo más magnífico que tendrás jamás. Cada aliento tiene un valor incalculable, cada momento, cada día, cada hoy que recibes es sumamente valioso. Es incalculable su valor y su importancia para ti en el ahora.

Y como lo he explicado antes, ¿qué es ese ahora? Ahora, es donde tus acciones van a tener lugar. Y esas acciones tendrán consecuencias buenas o malas. Eso es lo que está sucediendo, y si no lo aprecias te estás perdiendo toda una parte de tu existencia. Simplemente no le estás prestando atención porque no la aprecias. La apreciación, a pesar de que suene simple, no es como tomarse un batido, porque tienes que ver esas cosas que se mantienen ocultas a nuestros ojos. No es que lo estén, sino que nos las hemos ocultado al ponernos a mirar otras cosas.

Ahora, se trata de re-enfocarnos, de encontrar esas cosas que realmente podemos apreciar en nuestra vida. Si significan algo para nosotros. Desde adentro. No con las ideas o definiciones que nos han inculcado, una y otra vez: “debería ser así, debería ser asá...” No con ese tipo de apreciación, sino con la apreciación de las cosas simples, profundas y que son tan tuyas...y que son tan tuyas. Bien, también hablaremos de la fortaleza interior, de la fuerza interior. La única fuerza que conoceos es la del pensamiento o de los músculos: “Si, ese soy yo.”

La gente quiere ser poderosa, ¿de qué manera? Poder, poder, poder... el mundo se ha vuelto loco con él. La gente dice: “si tienes dinero tendrás poder”, “si tienes buenos músculos tienes poder”, “si tienes un cerebro muy grande tienes poder” ¿Cuál es tu fortaleza interior? La fuerza interior no se puede medir con los músculos o con el pensamiento, no se puede medir así. Tu fuerza interior es la de tu claridad, de tu comprensión, lo que sientes, de tu alegría, de ti...Tu fuerza, tu verdadera, verdadera fortaleza.

La fuerza que te puede impulsar hacia delante, la fuerza y el valor que necesitas en tu vida para avanzar cuando todo te está diciendo “no, se acabó”. Porque el mundo está muy bien definido cuando se trata de eso: “¿has hecho eso? se acabó”. Se necesita una increíble fortaleza interior, para decir: “Yo sigo adelante. Voy a seguir adelante sin importar todo lo que se interponga en mi camino para frenarme”. De todo esto vamos a estar hablando. Conocimiento de uno mismo. Saber quién eres, volverte consciente de que no eres solo una olla hirviendo con ideas y pensamientos en tu cabeza.

Hay mucho más sucediendo: tienes un corazón, tienes sentimientos, tienes comprensión, tienes sed, anhelos, tienes tus necesidades y necesitan ser satisfechas. Y realmente se reduce a que te conozcas a ti mismo. Otros temas sobre los que vamos a hablar son claridad, comprensión, dignidad, elección, esperanza y satisfacción.

Y, brevemente, con respecto a la esperanza... no hablo de la esperanza de cruzar los dedos y esperar que todo salga como queremos. Eso no es esperanza, eso es simplemente hacerse ilusiones.

Como cuando compras un billete de lotería y dices: “ojalá que salga el número, ojalá que salga”. Esa no es la esperanza de la que hablo. De la que hablo es de una de las cosas básicas que necesitas en tu vida que, claro, tienes que reconocer para que sea satisfecha. Tener la esperanza de seguir adelante cuando las cosas no están claras, cuando todo está un poco confuso o no lo tienes todo. Que algo venga y te diga: “Sigue adelante. Sigue adelante y sentirás que se abre tu camino hacia esa realidad.”

Yo podría seguir hablando de todo esto, pero esperemos a que llegue el PEP. Creo que va a ser muy divertido y se está acercando más y más. Espero que continúes disfrutando, yo me tengo que preparar para el PEP. Quiero recordarte que hemos preparado unos videoclips que se van a mostrar todos los días hasta que empecemos con el PEP, y yo volveré con él.

Es realmente maravilloso y divertido, es bastante cansador… pero poder hablar de esto, poder hablar sencillamente acerca de estas cosas hermosas de las que hablo cuando viajo. En estas circunstancias podemos ir más allá, podemos ir más allá de la fealdad del coronavirus, podemos ir más allá de la fealdad de todo esto y llegar a un lugar hermoso que está en nuestro interior. Así que tu viaje da toda la vuelta y vuelve hacia ti. Qué hermoso es que vuelva a ti.

 Cuídate, mantente bien, mantente seguro y, lo más importante, sé. Gracias