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Ver “Confinamiento” Día 39: un mensaje personal de Prem Rawat.
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“Esto es lo que puedes hacer—puedes reír; puedes sonreír; puedes estar en paz; puedes vivir tu vida con consciencia. Puedes conocerte a ti mismo.” — Prem Rawat


Si tienes preguntas que quieres que Prem atienda, por favor envíalas a PremRawat.com (www.premrawat.com/es/participa/contacto)

Confinamiento – Día 39

Hola a todos. Espero que estén todos bien. Y tomándose las cosas paso a paso. Manteniendo la fluidez. Y el lema sigue siendo: “No contagies a nadie, ni te contagies de nadie.” Si puedes hacer eso, encontrar la forma de hacerlo, todo irá bien.

Hoy quiero hablar de algo y quizás sea apropiado introducirlo con esta historia. No es una historia común. Y hasta muchos pensarán que no es una historia. Está bien. Es la historia imposible. Un imposible que ha sucedido. Y, ¿qué es? Desafiando a toda la lógica y quizá incluso a las leyes de la física ha sucedido algo: el infinito, lo más asombroso, lo eterno, lo que no se puede crear ni destruir, ha llegado y está residiendo dentro de algo muy finito. Así que el infinito ha venido a residir dentro de lo finito. ¡Vaya! Si eso no va en contra de todas las reglas, no sé qué podría ir.

Primero, ¿dos cosas que ocupan el mismo espacio, al mismo tiempo? Por supuesto que sí, rotundamente sí. Y luego, el infinito, que no tiene límites, que no tiene principio ni fin, que nunca fue creado, que jamás será destruido, que fue, es y será, está residiendo dentro de lo que no fue, es y no será. Eso es lo que está pasando. Esa es la pequeña historia. Y sucedió. Si no me crees, mírate a ti mismo. Tú eres la prueba de que sucedió. Sucedió. Y mientras esta respiración entre en ti, sigue sucediendo.

Un día, dejará de ser así. Los dos se separarán. El infinito será y lo finito se descartará, regresará a los elementos de los que provino. No podrá hablar, ni amar, ni festejar, ni reírse, no podrá ser. Todo se detendrá. Esto es lo que puedes hacer: reír, sonreír, estar en paz, vivir tu vida con consciencia; puedes conocerte a ti mismo, puedes tener un corazón lleno de gratitud, puedes tener bondad, puedes amar, perdonar, comprender.

Estas son las cosas que puedes hacer. Cada una de ellas, increíblemente noble, increíblemente hermosa. No solo enriquecen tu vida sino la de todos a los que llegas con ellas. Esta es la posibilidad que ha cuajado en esta pequeña historia, en la que lo infinito y lo imposible, lo finito, se han unido. Han unido fuerzas para hacerte a ti.

Esto es lo que está sucediendo. Sé que tienes tus problemas. Que a veces estás enterrado en tus problemas y tus asuntos, en esto, en aquello, y te preocupas de las cosas. Pero, por favor, mira esta posibilidad. Mira lo que es esto. La unión de las dos cosas más imposibles: lo finito y lo infinito. Y cuando esto sucede, ninguno de ellos pierde su naturaleza. Lo finito sigue siendo finito y lo infinito sigue siendo infinito. No pierden sus personalidades, lo que son, su significado. Siguen intactos, pero se unen y se fusionan.

Y una posibilidad que definitivamente se abre cuando esto sucede es la posibilidad de que tú puedas experimentar ese infinito. ¿Cómo es esa experiencia? Obviamente esta es una pregunta muy inapropiada, pero, ¿cómo es esa experiencia? Por supuesto, que es inapropiada, pero preguntemos de todos modos, ¿verdad? Y claro que no soy el primero que lo dice, pero es la experiencia de la alegría, de la dicha suprema, la experiencia que te llena. De hecho es la experiencia de la paz. De eso se trata.

Ahora lo realmente esencial empieza a ser que esta historia imposible ha de tejerse. Porque esto ya sucedió, pero ahora se tiene que tejer. Y lo que se teja ha de ser algo bueno. Y eso será tu historia. No digo que la gente vaya a recordar tu historia, pero tú sí la recordarás, la conocerás. Tú sabes cómo ha sido esta historia hasta ahora, lo que ha sucedido, cómo has sobrevivido, cómo has vivido tu vida, lo que te preocupa, lo que te asusta. Eso lo sabes tú: lo que te borra la sonrisa; lo que piensas de lo demás y de ti mismo. Esas cosas tú las sabes.

Y, ¿cómo quieres que se teja tu historia? ¿Quieres que sea una historia de alegría, de triunfo? ¿O quieres que esta sea la historia de la guerra perdida? No de la batalla perdida, de la guerra perdida. La guerra contra la oscuridad, contra todas esas cosas que me distraen. Estás librando una guerra todos los días contra los elementos que te distraen de lo que la posibilidad es. Y nos sentamos aquí, intentando legitimar todo eso.

Tratamos de legitimar nuestra preocupación, nuestra inquietud, nuestra pena, nuestro dolor, todas esas cosas. No sé cuánto tiempo llevamos haciéndolo. Y la gente dice: “Seamos prácticos.” Bien, seamos prácticos ¿Usarías tu automóvil como pala? No. Un automóvil sería una pala horrible. El automóvil se supone que es un automóvil, algo que puede transportarte del punto A al punto B. para eso se hizo. Si tratas de usar un avión como automóvil sería un automóvil terrible. Sería complicado moverlo. Muchos aviones tienen esa configuración de triciclo. Se desplazaría con muchísima dificultad. Y esas alas enormes, estarías golpeando siempre algo. La visibilidad no es muy buena. Y el motor no reacciona, porque tiene que producir propulsión, es la única forma de avanzar. Pero, ¡como avión! El automóvil no puede ser un avión y el avión no puede ser un automóvil. Aunque hoy en día hacen estos aviones que pueden funcionar. Pero siguen siendo torpes, muy torpes.

Así que, ¿cuál quieres que sea la historia? Tienes que pensarlo: ¿cuál quieres que sea la historia? ¿Cuál quieres que sea la posibilidad? ¿Quieres apreciación en tu vida? ¿Quieres alegría? ¿Quieres paz? ¿Quieres entendimiento en tu vida? ¿Quieres estos elementos ricos en tu vida, elementos que realmente hacen que la vida de cualquiera sea un placer, una alegría? ¿O quieres todas las cosas de las que te preocupas todos los días? Y no es que consigas nada con preocuparte, pero ahí estás, preocupándote.

Porque en este mundo físico en el que vives tus acciones cuentan. Es lo único que cuenta. No lo que piensas. Eso no cuenta. Si vas conduciendo un auto y de repente chocas contra el que va delante. Y el policía te pregunta: “¿Qué pasó?” Y le dices: “Bueno, pensé frenar.” Eso no cuenta. Pensar no cuenta. Frenaste o no frenaste, eso es lo que cuenta. Y si no frenaste, entonces la culpa es tuya. La pregunta, por tanto, no es “¿qué piensas?”, sino “¿qué vas a hacer al respecto?” ¿Cuáles son las cosas que tienes a tu disposición, que conoces, que sabes que puedes contar con ellas, que sabes que funcionarán?

Y cuando digo esto que dijo Sócrates hace tanto tiempo: “Conócete a ti mismo”. El contexto no era: “Sí, bueno, mejor que llegues a conocerte a ti mismo, ya que intentas conocer a todos los demás.” No. El contexto era: “Es muy, muy importante que te conozcas a ti mismo.” Es una pieza muy importante del rompecabezas. Si no te conoces a ti mismo no estás captando la imagen. Como en la historia que hemos urdido hoy, en nuestra historia, conocemos a todos los demás: a esta persona y a la otra. Pero, cuando se trata de nosotros mismos no sabemos. No sabemos. No sabemos quiénes somos, no sabemos la posibilidad que tenemos. Y a mí siempre me ha ayudado verlo desde la perspectiva de: “¡Vaya! Lo infinito está dentro de mí, y esto es lo finito, y tengo la posibilidad de relacionarme con lo infinito que tengo adentro.” Infinito es una palabra muy grande.

¿Qué es el infinito? Se siente pero no se define. Algo que puedo sentir, algo que me trae una felicidad muy diferente a la felicidad que experimento en el mundo. Por supuesto que soy feliz de ver a mis perritos, de ver a mis hijos, a mis nietos, feliz de ver a mi familia. Pero hay otra felicidad. Otro tipo de felicidad: conocerme a mí; conocer y sentir el infinito que hay en mí. Esa es la posibilidad. Sea cual sea la historia que yo haya tejido hasta este momento en mi vida.

A veces siento que me vida se ha pasado en un destello, en un instante. Yo soy una de esas personas que ha sido muy fotografiada durante toda mi vida, así que tengo muchas fotos de todas las etapas de mi vida. Hay una foto mía de cuando era un bebé, y recuerdo cuando me hicieron esa foto. Y aquí estoy. Y, ¿de qué trata todo esto? Estoy muy agradecido de tener ese contacto, de poder ir adentro, de experimentar ese infinito. Eso supuso un enorme cambio para mí. Poder entender la belleza de todo ¡Caramba! Parte de todo lo que es tan maravilloso, tan increíble. Eso también me ha tocado a mí. Y eso es lo que cuenta.

No es que yo no tenga problemas. No es que no me sucedan cosas malas. Por supuesto que me suceden. Pero las cosas buenas están sucediendo siempre también. ¿A cuáles me quiero aferrar en mi vida? Es una decisión que tengo que tomar todos los días: ¿a qué me quiero aferrar?; ¿qué es lo importante para mí?

De eso trata esta historia. Tiene que ser así. Y así debe ser tu historia. No de la otra forma. Porque todas esas cosas que piensas que cuentan en tu historia, que lograste esto, aquello y lo de más allá, no cuenta. Eso no cuenta. Lo que cuenta es esa alegría que llevas en el corazón. La apreciación, la claridad que llevas en el corazón; la paz que llevas contigo adondequiera que vayas. Eso es lo que cuenta. Eso es lo importante.

Esta mañana estaba recopilando unas cifras: los casos de coronavirus en el mundo están en 3.099.395. Muertes en el mundo ha habido 213.621. Y esa cifra va aumentando continuamente. Personas que se han recuperado: casi un millón, 943.940 recuperados. En los EEUU hay más de un millón de personas contagiadas, 1,016.692 casos; total de muertes: 57.132; total de personas recuperadas: 39.834. Por supuesto, estas cifras van cambiando.

También consulté en Wikipedia las cifras de la gripe española, también conocida como la pandemia de la gripe de 1918. Fue un virus muy letal. Murieron muchas personas. Se calcula que murieron de 17 a 50 millones de personas, y que pueden haber sido hasta 100 millones. Una de las pandemias más mortíferas de la historia humana. A la India la golpeó con mucha fuerza; se calcula que en la India murieron entre 12 y 17 millones de personas. No había madera para incinerar a los fallecidos. De hecho, todo este asunto estuvo muy mal gestionado por el gobierno colonial que había en aquel entonces. Y fue eso lo que los impulsó a conseguir la independencia.

Así que esto que pasa ahora, no es que no haya sucedido antes. Ha sucedido en un ambiente mucho peor. He quedado estupefacto con algunos de los países que no están tomando ninguna medida. Y esto fue lo que sucedió en ese entonces.

De nuevo, lo principal de todo esto es: por favor, mantente cuerdo, mantente saludable, mantente bien; y sé. Es tu vida, tu existencia. Necesitas estar en alegría, porque sigue siendo una posibilidad. Ese matrimonio, la unión entre lo infinito y lo finito sigue sucediendo en tu vida, sean cuales sean las circunstancias externas. Tal vez no son agradables, pero dentro de ti hay algo muy agradable. Enfócate en lo bueno, es el momento de enfocarte en lo bueno. Muchas gracias. Hablaremos después.