Gallery
Feature on Home
Feature order
Watch
//tt-streamingendpoint-ttmediaservices01.streaming.mediaservices.windows.net/10d90da9-39c8-4604-b819-61ab79bbdf25/200425_Lockdown_36_VIDEO_SP.ism/manifest(format=m3u8-aapl-v3)
Watch Title
Ver “Confinamiento” Día 36: un mensaje personal de Prem Rawat.
Watch Duration
1313
Subtitle track
Listen
Listen Duration
Listen Title
Heading 1 / Youtube ID
Text Content 1

“El amor es, simplemente. No es algo que creas. No es algo que moldeas. No es algo que mezclas. No es algo que bates. El amor es.” — Prem Rawat


Si tienes preguntas que quieres que Prem atienda, por favor envíalas a PremRawat.com (www.premrawat.com/es/participa/contacto)

Confinamiento – Día 36

Hola a todos. Espero que estén todos bien. Hoy es domingo de nuevo. Voy a leer algunas preguntas e intentaré contestarlas. Espero que las cosas vayan progresando, aunque definitivamente en Estados Unidos es un poco distinto. Pero espero que al final todo se resuelva.

Una cosa más de la que quisiera hablar un poco es sobre una de las preguntas de ayer, creo. Alguien me preguntó: “¿Quieres ver un cambio en este mundo?” Y me quedé pensando en eso. Ya me habían hecho esa misma pregunta antes, creo que fue en Sudáfrica. Y mi respuesta fue: “Sí, quiero cambiarme a mí mismo.”

Así qué quiero reiterar eso. Sí, tengo una lista de cosas que quiero cambiar, pero en realidad lo único que puedo cambiar es a mí mismo. Es igual para ti: tú puedes cambiarte a ti mismo. Y es eso lo que va a marcar la diferencia. Porque es muy fácil quedarse atrapado en la pregunta: ¿Qué te gustaría que cambiara? “Bueno, sí, quisiera que cambiara esto y quisiera ver aquello otro.” Y toda esa conversación.

Porque mira, yo he estado participando en esto de contestar preguntas, este tipo de preguntas, desde que tenía nueve años de edad. Es un tiempo muy largo. He pasado por esto. Y muchas personas presentan esta clase de preguntas. “¿Realmente piensas que la paz mundial sea posible? ¿Quieres que suceda la paz mundial? ¿Piensas que las cosas van a funcionar?” Y así sucesivamente.

En todo este tiempo, algo que visto es que no nos responsabilizamos de nosotros mismos. No nos concientizamos: “Yo tengo que cambiar”. En toda la fórmula, en toda esa serie de cosas, falta la persona. Una persona, la persona que hace la pregunta, está faltando. ¿Cómo va a ser entonces ese conjunto de cosas?

Es como el chiste de los tres chiflados: “¿Cuántos somos? Estamos solo dos. Falta uno.” Pero ahí están los tres. Empiezan a contar “uno, dos” y ninguno se cuenta a sí mismo. Es igual de cómico. Estamos  contando a todos los demás, esperamos que todos los demás cambien pero no nosotros, pues no necesitamos cambiar.

Estaba viendo un informativo y una persona decía: “Tenemos que poner fin a este confinamiento porque la economía se va a venir abajo.” Bueno, el tema es... y no sé si debería entrar yo en este tema, pero es que me parece que es una pregunta muy fuerte. El tema no es la economía. La cuestión es que necesitas comida, tienes necesidades. Y esas necesidades se pueden cubrir. El mundo tendrá que aunar esfuerzos.

Definitivamente el estilo de vida americano y el del país donde nací yo son completamente diferentes. Lo que una persona en América gasta en comida para un solo día… Y no me refiero ni a un hotel grande ni a un restaurante ni nada, sino a algo muy sencillo. Todo lo que puedas comer por cinco dólares. Bueno, en la India alguien come una semana entera con ese dinero.

Hay mucho desequilibrio en el mundo. Y el asunto principal en realidad no es la economía sino la vida. La vida es más importante que la economía. Hemos existido sobre la faz de esta Tierra sin la “economía moderna” desde hace cientos de miles de años. Pero en ese momento sabíamos lo que era importante. Necesitábamos vivir, ganarnos el sustento.

¿Esas cosas han cambiado por completo? No lo creo. Esos elementos están ahí todavía, especialmente en los Estados Unidos. En realidad yo creo que en cualquier país la capacidad de recuperación que tienen las personas está ahí. Pueden reconstruir, recrear su país, hacer de él algo asombroso. Ya lo he visto. Como en Japón, que quedó destruido después de la Segunda Guerra Mundial pero tuvieron la resiliencia de reconstruir el país.

Tenemos esa resiliencia si nos unimos. No fragmentados, sino unidos, podemos hacer que suceda lo que queramos. Yo lo creo. Lo he visto. Pero con una perspectiva demasiado reducida en donde no ves el panorama general sino solamente una pequeña imagen es como se ha producido esa falta de armonía que hay en las sociedades desde hace miles de años. Puedes ver la historia, ahí está. Y si no sabes leer historia quizás alguien te la puede leer. Pero eso es todo histórico. Bueno, estoy hablando mucho, así que volvamos a las preguntas.

La siguiente pregunta es de José, de 74 años: “¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Tengo una meta que alcanzar? Muchas veces pienso: ¿Será que mi vida ha tenido algún sentido? ¿Me puedes ayudar, aconsejar?”

Tu vida siempre ha tenido un sentido, hayas estado de acuerdo con ese sentido o no. Si lo leíste, lo viste o lo sentiste, eso ya es otra pregunta. Pero tu vida siempre ha tenido sentido. Escribes aquí que tienes el don de escribir. Escribe. Si tienes ese don, escribe. Escribe… ¿sobre qué? Sobre lo que quieras. Absolutamente sobre lo que quieras. Y la siguiente pregunta: tienes 74 años, ¿eres muy viejo para escribir? Por supuesto que no. Escribe lo que quieras. Una persona más que se está expresando puede ser algo hermoso. ¿Cuál es el propósito de tu vida? preguntas. Y luego pasas a la segunda parte de la pregunta que es muy interesante: ¿Tengo una meta que alcanzar? De mi parte no. El mundo te dirá que tienes una meta. “¿Has logrado esto? ¿Has logrado esto?”.

Los egipcios se planteaban lo que ocurre después de la muerte y lo resolvían de este modo: Haces todo un recorrido y en este recorrido tienes que poder pasar un montón de obstáculos. Al final, después de pasar por todos los obstáculos llegas a un portón donde hay un guardia que te hace una pregunta antes de dejarte pasar: “¿Has encontrado la paz?” Y si la encontraste: “¿Ayudaste a que otros la encontraran?” Si contestas que sí a las dos preguntas puedes entrar. Si no, no.

Así que ¿tienes una meta para mí? De mi parte no. Pero ¿tienes tú una meta? Y esa meta ¿es tuya o es una meta que el mundo te metió en la cabeza diciéndote: “esta es tu meta”, de una lista que se inventó alguien? Quizás tu meta en la vida sea algo tan sencillo como encontrar la paz en ti. Quizás la meta en tu vida es tan sencilla como disfrutar del verdadero sentido de estar vivo. Creo que vale la pena pensarlo.

“Todavía tengo dudas (esta es otra pregunta, de Nadíar). Todavía tengo dudas sobre el significado de conocerme a mí mismo. Si eso incluye aspectos de mi personalidad o ponerme en contacto con la paz y el amor adentro.”

Conocerte a ti mismo no consiste en conocer tu personalidad ni todas esas cosas. Se trata de conocer al ser verdadero que eres en realidad. Hay una jaula y adentro de ella está el pájaro. Sin el pájaro, la jaula no tiene sentido. La dejas en algún depósito, se volverá inútil. Pero si está adentro, eso hará que la jaula cumpla su verdadero propósito. Esto, lo externo, es la jaula. Esa vida dentro de ti es el pájaro. Cuando ese pájaro se va volando esta jaula deja de tener sentido y la mandan a un depósito o la entierran. O la queman o lo que sea. Así que tu valor es ese pájaro.

La pregunta es: ¿sabes algo sobre ese pájaro? ¿Has sentido ese pájaro? ¿Lo has experimentado? ¿Lo has entendido? ¿O durante toda tu vida solo has intentado relacionarte con la jaula? Porque si solo se trata de la jaula, entonces te olvidaste de lo central. Lo central no es la jaula sino el pájaro que está adentro de la jaula. Es eso lo que te debería atraer. Si lo que te atrae es la jaula y no el pájaro no entendiste, no entendiste la relación entre la jaula y el pájaro.

La jaula está ahí para que el pájaro pueda estar adentro. Sé que es un ejemplo terrible en ese sentido, pero creo que expresa cómo es esa relación. La otra forma en que lo he expresado es que te dan un anillo de diamantes que viene en una cajita. Mientras el anillo de diamantes esté en la caja, la caja es igual de importante que el anillo, porque si se te pierde la cajita vas a estar atónito: “¡Dios mío!, ¿donde está la cajita, la cajita?”.

Siempre y cuando el anillo esté en la cajita… Una vez que sacas el anillo de la caja ésta valdrá lo que vale, un dólar, dos dólares, cinco dólares. El valor está en el anillo y el valor del anillo se transfiere a la cajita. Siempre y cuando el anillo esté adentro de la caja. Una vez que sale el anillo de la caja, la caja no vale nada.

Es lo mismo. No se trata de tu personalidad, de tus idiosincrasias ni de tu forma de ver las cosas. Se trata de ese pájaro, de conocer a ese pájaro, de entenderlo, sentirlo. De eso hablo. ¿Cómo sabes que hay un pájaro? Mientras entre en ti esta respiración hay un pájaro dentro de ti. Y si esa respiración no entra en ti, ahí no hay nada.

Así que para mí en realidad se trata de ser consciente de lo que realmente está sucediendo. Vemos solamente lo que está sucediendo ahí afuera. Eso es lo que está sucediendo porque es lo que vemos. Es como ver una fotografía enorme donde hay cien personas. Sabes que hay otra persona ahí, el fotógrafo que está tomando la fotografía. El no sale en la foto, él la está tomando.

Es igual. Hay otra cosa que está sucediendo: la vida, tu existencia sobre la faz de la Tierra no se trata de todo esto, del cohete que llegó a la luna, de la estación espacial. No se trata de todos los logros tecnológicos que hemos alcanzado. Hay otra cosa que está sucediendo. Otra cosa que quizás no hemos creado nosotros pero aquí está. ¿La aceptamos? ¿La entendemos?

Yo disfruto del mar. Me gusta el mar, me gusta mirarlo. ¿Creé yo ese mar? No, no lo creé. ¿Me gusta la playa? Sí, me gusta, me gusta estar en la playa. ¿Creé yo la playa? No. Me gusta el mango. Mucho. Un mango dulce es maravilloso. ¿Creé yo ese mango? No. No lo creé. ¿Creé el árbol del mango? No. Sé que ahí está. Me gusta, disfruto, quiero estar en contacto con eso aunque yo no... No es que diga: “no, no voy a ir a la playa porque yo no la creé”. No, yo voy a disfrutar de la playa.

Esto es igual. Hay algo que entender sobre ti mismo, tu existencia, tu vida, no lo que sucede en tu vida. Lo que sucede en tu vida es cosa tuya. Puedes cambiar las cosas, moverlas. Si una persona se encuentra haciendo algo que no le gusta puede dejar de hacerlo. Algo cambió. Quizá te gustan los chiles. Un día decides que no quieres volver a comer chiles. Bien. Cambiaste eso. Hay cosas que suceden en tu vida, porque estás vivo. Y luego está el asunto de la misma vida. Yo hablo de eso: de la existencia misma, no de lo que sucede en la existencia. Espero que eso ayude. A veces sí.

Esta es muy buena. Es de Cecil: “Por favor, ¿puedes decirnos lo que significa estar enamorado de alguien?” Esto se pone muy interesante… “Estoy enamorada y eso me hace sufrir porque mi pareja no está tan enamorado como yo. Me ama, pero no está listo de ninguna manera.” ¿Listo para qué? “Estoy tratando de amar sin expectativas.” No, no lo estás. Dices que es así, pero no es así. “Cada vez que le envío un mensaje y no me contesta empiezo a sufrir de nuevo.”

Ahí está: estás esperando una respuesta, esperando que esa persona te conteste. Bueno, perdóname por favor (riéndose), pero es que esto me parece muy cómico. Porque si hubieras leído tu propia pregunta te habrías dado cuenta de que tú esperas algo de esta persona. Estás comparando a la persona contigo: “yo lo amo más de lo que él me ama a mí; le envío un mensaje y espero que él me conteste; no me contesta y empieza sufrir”.

Déjame decirte: ¿cómo consigues que un pajarito venga a posarse en tu mano? Muchas personas creen que la forma de hacerlo es agarrar a ese pájaro, ponerlo en la mano y clavarle ahí sus patitas. Esa no es la forma de conseguir que el pajarito se pose en tu mano. Quédate quieta; muy, muy quieta. No pienses ni por un instante que esto vaya a funcionar. Simplemente quédate quieta. No supongas que va a funcionar. Quédate quieta. Pon algo de comida ahí y sigue muy quieta. Quizás cuando el pajarito sienta que tú no eres una amenaza...

Ahí está la clave: que no seas una amenaza. Porque mientras el pájaro sienta que eres una amenaza va a guardar distancia, pero cuando sienta que no lo estás amenazando vendrá y se posará en tu mano. Y cuando lo haga no te retraigas, porque si lo haces el pajarito se irá volando. Quédate quieta. Muy, muy quieta.

Así es como se ama. Quédate quieta, no enredada en tu imaginación ni en tus expectativas. Ama porque disfrutas de amar, no para hacerte sufrir. Eso no es amor. Eso es sufrimiento inducido. Tú no quieres sufrimiento inducido sino amor. Así se ama. Amas porque quieres amar. Si la otra persona te corresponde de esa misma manera o no, no tiene nada que ver. Tú amas no para lastimar a nadie, ni a ti mismo.

El amor es algo maravilloso. Es una de esas cosas que tienes que experimentar, sentir. Y no por tus expectativas. No por esta gran impresora que está siempre imprimiendo imágenes: “sí, me imagino que estoy con esta persona y vamos y hacemos esto y aquello”. El amor no tiene nada que ver con eso. El amor es, simplemente.

Tienes que comprender que el amor simplemente es. No es algo que tú creas, que tú moldeas, que mezclas, que bates. El amor es. Encuentra ese amor. Y después esa otra persona se va a sentir atraída por ti. Porque no se siente amenazada sino amada por ti. Porque la estarás amando, no dentro de una posición, un espacio específico o de una manera específica. Espero que eso ayude.

Gracias. Bueno, el tiempo fue corto pero es el tiempo que tenemos. Hay más preguntas y continuaremos con ellas. Hasta entonces mantente seguro, mantente bien. Y lo más importante de todo: sé y disfruta. Gracias.