Gallery
Feature on Home
Feature order
Watch
//tt-streamingendpoint-ttmediaservices01.streaming.mediaservices.windows.net/880ecb17-3b4a-4458-b00e-f49f3efffd8f/200407_Lockdown_with_Prem_Rawat_.ism/manifest(format=m3u8-aapl-v3)
Watch Title
Ver “Confinamiento” día 18: un mensaje personal de Prem Rawat.
Watch Duration
1266
Subtitle track
Listen
Listen Duration
Listen Title
Heading 1 / Youtube ID
Text Content 1

 "Hemos de entender que estamos todos en el mismo barco. Y eso sería un punto de inflexión increíble, que entendamos lo que significa la palabra humanidad."--Prem Rawat


Si tienes preguntas que quieres que Prem atienda, por favor envíalas a PremRawat.com (www.premrawat.com/es/participa/contacto)

Prem Rawat:

Hola a todos. Espero que estén bien y seguros. Hoy quisiera hablar un poco acerca de esta oportunidad. Una oportunidad de ser feliz. La oportunidad de disfrutar, de ser simple, de comprender que tu relación entre los dos muros es contigo. Se trata de ti, de tu existencia, de que tú estás aquí. No se trata del coronavirus. No se trata de este mundo, de la economía mundial ni de nada de esto. La razón por la que lo digo es porque todas esas cosas que nos preocupan siempre están hechas por el ser humano. La economía y todas esas cosas no son más que un juego de los humanos. A alguien se le ocurrieron estas ideas: “deberías hacer esto, deberíamos hacer aquello”, “hay políticas”, “ocurre esto y aquello”. Está tal banco que controla aquello, y este grupo de personas que controla esto.

Y tú no te sientes como un títere en todo ello. No quieres ser un títere pero es exactamente lo que eres, te guste o no. Y por lo tanto tienes un deseo de ser libre. Cuando se menciona la palabra libertad surge un sentimiento fuerte de: “sí, sí, quiero ser libre”. Pero ¿alguna vez te has preguntado qué es lo que te esclaviza? ¿Por qué quieres sentirte libre? ¿Por qué no te sientes libre ya? Y la razón por la que no te sientes libre es porque todo lo de afuera está impidiendo que seas quien realmente eres. Tienes esta vida. Tienes esta existencia. En general sabemos muy poco de ella. No la hemos explorado con profundidad. ¿Qué significa? ¿Qué significa estar vivo? ¿Qué significa existir? ¿Qué significa ser? ¿Qué significa tener esto? ¿Es esta una oportunidad o estamos pagando por lo que hicimos en vidas anteriores?

No escasea la gente que quiere complicar las cosas. Ni te imaginas. No te imaginas hasta qué punto las personas de este mundo han complicado la existencia: “Ah, solo estás aquí porque hiciste algo en tu vida anterior. Hiciste esto. Hiciste aquello.” Y así va. Aquellos que te dicen todas estas cosas… ni ellos tienen ni idea de lo que esto significa. ¿Por qué? Porque todo ha salido de un libro, no de ellos. Todo tiene que ver con creer, creer y creer. Y todos estamos muy contentos con creer. Pensamos que podemos resolver nuestros problemas con nuestras creencias. Que con nuestras creencias podemos resolver todo lo complicado. Creemos que con el pensamiento podemos llegar a saber quién es el Creador, que vamos a descubrir cómo llegamos aquí, que todo se puede resolver creyendo.

Yo desafío a las personas a que sepan. ¿Qué puedes saber? Saber. Entender. Ser consciente de uno mismo. De eso trata todo. De realmente sentir lo que significa estar vivo en este tiempo.

Entonces ¿qué pasó? ¿Escuchaste las noticias? Cerca de diciembre de 2019: “Ah, hay personas que se enfermaron en China. ¡Caramba! Bueno, espero que se mejoren pronto.” Puede que se mejoren pronto o no. Pero todos empezaron a irse. La gente se dio cuenta de que habían saltado. Y sí, cuando digo que todo esto es obra de las personas, lo es. Nosotros, los seres humanos, hacemos estas cosas. De pronto tenemos aerolíneas que felizmente están dispuestas a transportar a las personas a donde quieran ir. Y, sin que la mayoría de la gente lo sepa, están transportando este virus. Y cuando te das cuenta está por todo el mundo. Ahora, a quien se le haya ocurrido la idea de viajar sin restricciones lo hizo con buena intención. Que las personas puedan ir donde quieran ir.

Hubo una época en que esto no era así. Cuando yo viajaba muchísimo, a principios de los años 70, 71, no era así. No era como la gente viaja ahora. Las personas, de hecho, se vestían elegantemente. Era todo un acontecimiento. Tenías que tener mucho dinero para poder subirte a un avión. Luego, cerca de la administración del presidente Carter se abrió el juego y cambiaron las reglas. Antes de eso, las aerolíneas principales eran las únicas autorizadas a volar. Pero luego se quitaron estas restricciones y se permitió que operen todas las aerolíneas competitivas.

De modo que todas las aerolíneas podían volar comercialmente y empezaron a transportar gente de un lado a otro. Claro que la calidad desapareció. Pero las personas volaban para todas partes. Y cuando te das cuenta, algo así como el coronavirus viajó, viajó y viajó. Y se puede establecer un paralelismo con la gripe española. Eso también tuvo que ver con los viajes. Y esos viajes hicieron posible que se esparciera el problema.

Aparte de lo que esté sucediendo, los seres humanos han creado para sí mismos este problema. Y son los seres humanos los que tienen que tratar de averiguar cómo salirse de él. Hay personas que seguro dirán: “Esto es complicado y aquello es complicado. Esto sucedió de esta manera y aquello sucedió de esa otra.” No tiene nada que ver con eso. No te olvides lo que viniste a hacer entre los dos muros. Por favor no te distraigas con estas cosas. Todo va a pasar. Lo único que tienes que hacer es seguir una fórmula muy simple: aíslate, no contagies a nadie y no te contagies de nadie, lávate las manos, mantén la distancia. Sencillo. Están tratando de descubrir la vacuna. Van a tener vacunas, medicamentos, lo que sea.

Y luego podrás continuar con lo que estabas haciendo y que no ves la hora de seguir haciendo, que no me imagino qué pueda ser. ¿Pelear unos con otros? Todo tipo de cosas extrañas era lo que hacíamos. Disculpa, ¿era lo que hacíamos antes? Habrás tomado el periódico y visto todo lo que está sucediendo. Y ahora tenemos el coronavirus. Eso está captando toda nuestra atención. Y cuando se termine seguro que volveremos a la misma locura de siempre.

Pero esta no es la razón por la que estás aquí. No estás aquí para el coronavirus ni tampoco para la locura que sucede todos los días. Estás aquí para otra cosa. Estás aquí para sentirte pleno. Como muchas veces, doy este ejemplo: compraste este número en un sorteo y salió. Y era para que pasaras una cierta cantidad de días en un centro de compras increíble, donde hay todo tipo de tiendas; las tiendas más magníficas en ese centro de compras. Y puedes ir a cualquiera de las tiendas y obtener lo que quieras. Pero solo hay una condición. Y la condición es que no te puedes llevar nada contigo de ese centro comercial.

Entonces, ¿cuál va a ser tu estrategia? Yo sé cuál sería la mía: voy a disfrutar de cada minuto en que esté en ese centro comercial. Quizá no pueda llevarme nada conmigo. Pero sé que hay algo que puedo llevarme de allí, y eso es mi disfrute. Así que esa es mi estrategia. Mi estrategia es disfrutar de cada minuto que pueda. Ahora, situaciones suceden. A la gente se le ocurren ideas, situaciones, diferentes cosas como: “No hagas esto, no hagas aquello. No quiero que hagas esto ni quiero que hagas aquello.” Y yo pregunto: ¿por qué?, ¿qué quieres decir? Pero luego entiendes: “Está bien, suéltalo.” Se vuelve muy importante. Yo no puedo controlar las situaciones pero puedo controlar la manera en que reacciono ante ellas. Por mi bien. No por el de esas personas.

En esto consiste en gran parte el entrenamiento que estoy armando. ¿Qué es lo que controlas? No controlas la situación. Obviamente la quieres controlar. Pero no vas a poder controlar la situación todo el tiempo. Pero lo que sí puedes controlar es cómo reaccionas ante la situación. Y si puedes controlar eso… no por el bien de otra gente, no para que te veas bien sino por ti. Lo que hagas tiene que ser para ti primero. Si no puedes ser bondadoso contigo mismo no puedes ser bondadoso con otros. Si no puedes comprenderte a ti mismo no puedes comprender a los demás. Si no puedes sentirte pleno no puedes lograr que otros se sientan plenos. Si no puedes amarte, no puedes amar a otros. Si no estás claro, no puedes transmitir claridad a otras personas. Tiene que empezar contigo. Y si sucede para ti, entonces depende de ti ¿Qué quieres hacer con ello? Depende de ti cómo quieres desarrollarlo. Depende de ti lo que hagas con ello. Porque acabas de despertar y evocar esos hermosos poderes que residen dentro de ti, que están en tu interior.

¿Acaso nunca vamos a sentir tristeza? Claro que sí. Alguien me hizo esa pregunta y he estado pensando en ella. “Tengo a mi abuelo y no puedo ir a despedirme de él, no puedo cuidarlo. ¿Qué hago?” Y cuando leí eso, claro, yo también me sentí triste. No es algo bueno, eso es lo triste ¿Qué va a pasar con este virus? Esto recién acaba de empezar ¿Te puedes imaginar a los pobres? Ellos siempre son los que más lo padecen. Son realmente los más afectados. La mayoría de las personas tiene una casa, un apartamento o un lugar con paredes adecuadas, etc. ¿Te imaginas cuántas personas viven en estas chozas de lata hechas de planchas de aluminio? Y eso es todo lo que tienen. Y está llegando el verano. En California todavía está fresco afuera, no hay problema. Pero en lugares como India o África ya ha llegado el verano en la parte norte. Y Dios mío… ¡cómo se pone! ¿Cómo haces la cuarentena? ¿Dónde la haces?

Así que piénsalo. Todas esas cosas. ¿Qué le dije a esa persona que hablaba de su abuelo? Le dije: “Puedes amarlo, puedes amar a esa persona. El amor es lo único que tienes que no ve paredes, puertas, que no ve tiempo, ni situaciones, ni riquezas ni economía. Que no ve nada. El amor es. Y es una de las cosas más poderosas que tienes.” Tu amor. ¿Tu amor?, ¡ay, Dios mío!, es la cosa más poderosa que tienes. Es más poderoso que darle un puñetazo en la cara a alguien. El amor… el amor es una de esas cosas que cuando toca a una persona nunca lo va a olvidar. Si lastimas a alguien, quizá después de que se sane su herida lo olvide. Pero el amor te toca en un lugar que nunca vas a olvidar.

Eso lo tienes. No sabes cómo usarlo, no sabes cómo evocarlo ¿Por qué? Porque siempre has sido engañado por estas tarjetas postales idílicas que venden las editoriales con imágenes de tu visión del amor. Tu visión de la idea que tienes de la persona perfecta a quien deberías darle ese amor. Esto es lo que ocurre una y otra vez. Estas imágenes, cuanto más pienso en ellas, ¡qué odiosas son! Engañan a la gente una y otra vez e impiden que me dé cuenta de mi potencial, de mi posibilidad, de por qué estoy aquí entre estos dos muros, del tiempo que tengo. Y son engañados por estas editoriales que sacan más y más tarjetas postales. Y miro esas postales y digo: “Sí, sí, sí. Eso es lo que quiero.”

Para mí, este viaje ha sido todo un viaje. Partí de España y el confinamiento todavía no había comenzado. Recién empezaban a hablar del asunto y me fui. Llegué a Brasil. En ese momento estaba bien ir a Sudamérica. Estaba bien ir a Argentina e ir a Montevideo. Iba a estar ahí un par de días, o tres días, creo. Y ahí fue cuando dijeron: “No, nadie puede entrar en Argentina.” Entonces decidí: “Bueno, no deberíamos estar celebrando reuniones con mucha gente reunida en una sala. Eso va a ser muy malo.” Así que dije: “No, no quiero hacer eso.” Entonces, el día después de que me fui Brasil anunciaron que iban a entrar en confinamiento, que iban a parar todo. Y miré a mi alrededor, donde estaba, y ¡la gente era tan pobre! Aislarse no iba a funcionar para ellos. Ellos no sabrían como aislarse. Eso es lo que hace la gente pobre: se congregan, van a un salón de té, a una cafetería, a algún lugar para reunirse en donde interactúan, en donde se enteran de las noticias... Allí es donde todo sucede. Muchos de ellos son trabajadores migrantes que vienen de diferentes aldeas. Sus familias están en las aldeas, ellos vienen a las ciudades para ganar un poco de dinero. Yo pensé: “¡Ay, Dios mío! Los pobres van a ser masacrados por esto.” Y es tan importante que los gobiernos y todos nosotros, como seres humanos, intentemos ayudar lo más posible.

Y tengo buenas noticias con respecto a eso. Les pedí a la TPRF y a RBK (en India) que me mandaran un informe de lo que están haciendo. Quisiera compartirlo con ustedes en algún momento. Es realmente maravilloso ver que cualquier mínimo esfuerzo que hagamos tiene un profundo impacto. Así que no importa lo difícil que sea la situación. Ten compasión y piensa en los demás, porque están en el mismo barco. Estamos todos en el mismo barco. El barco es el mismo. Alguien puede estar por la proa, otro por la popa, otro puede estar a estribor, otro a babor. Pero es el mismo barco. Alguien puede decir: “Bueno, yo voy a estar en la proa, así que voy a llegar antes.” Otro puede decir: “Yo estoy en la popa, voy a llegar más tarde.” Alguien puede decir: “Yo estoy a estribor, así que voy a atracar primero.” Otro puede decir: “Yo voy a babor; voy a atracar...” Lo que sea.

Pero es el mismo barco. Tenemos que darnos cuenta de esto. Y ese sería un punto de inflexión increíble. Si pudiéramos entender lo que significa humanidad en estos tiempos. Lo que significa humanidad. Que no se repita lo que pasó con la gripe española. Y que, en un mundo con toda esta tecnología, con toda la información, se olvide todo eso que pasó.

Así que espero que te mantengas bien. Por favor, mantente seguro. Mantente bien. Y lo más importante: sé. Muchas gracias.