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“Confinamiento” día 16: un mensaje personal de Prem Rawat.
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“Ningún muro, o distancia puede alejar al amor.  El amor existe, y eso hace que sea especial.  No tiene límites.  Nunca dejará existir”.  – Prem Rawat


Si tienes preguntas que quieres que Prem atienda, por favor envíalas a PremRawat.com (www.premrawat.com/es/participa/contacto)

Prem Rawat:

Hola a todos. Espero que estén todos bien, sintiéndose bien. Ha llegado el fin de semana, así que responderé algunas de las preguntas. Tengo preguntas de todas partes. Acabo de terminar la versión en hindi. He aquí algunas de las preguntas:

“¿Cómo puedo encontrar la belleza y la paz cuando hay tanta oscuridad en el mundo y en mí? No parezco encontrar la manera de conectarme con esta vida dentro de mí. Sé que existe, ya que la he sentido en tu presencia. Quisiera ahuyentar con amor todo el dolor y los pensamientos negativos que tengo.”

Bueno, es muy fácil. Lo curioso es que acabo de responder una pregunta parecida en hindi, muy similar.

Es realmente cuestión de que entiendas que la oscuridad existe, pero también existe la luz. Y depende totalmente de ti cuál eliges. La elección es tuya. Puedes elegir la oscuridad y la oscuridad estará ahí. Puedes elegir la luz y la luz estará ahí. ¿Es así de simple? ¿Realmente así de simple? Sí, lo es.

Cuando entramos en una situación oscura, la mayoría de las veces no nos damos cuenta de que lo estamos haciendo, pero de forma lenta y segura avanzamos hacia la oscuridad. La intención de vivir la vida de forma consciente se va por la borda. No queremos vivir la vida conscientemente. Es demasiado problema, demasiado. ¿Entonces qué empezamos a hacer? A vivir la vida inconscientemente. ¡No nos importa!

“Que pasa aquí, qué pasa allá, esto está bien, esto está mal; esto es así, esto es asá”. Y ahí vamos, dando pasos hacia la oscuridad.

No nos damos cuenta. Perderse no es algo que suceda de forma repentina. No es algo abrupto, puede suceder lentamente. Puedes pensar que vas en la dirección correcta y de pronto dices: “Deberíamos haber llegado, pero no llegamos”.

Después nos percatamos de golpe: “¿Qué pasó?, ¿dónde me perdí?” Es la pregunta equivocada “¿cómo me perdí?” La pregunta debería ser: “¿Cómo vuelvo al camino correcto? ¿Cómo vuelvo a encarrilarme?”, no “¿por qué me perdí?”.

Así que nos dirigimos hacia esa oscuridad viviendo nuestra vida inconscientemente. Casi es posible predecirlo: “Eso es lo que va a pasar”.

Pero luego está la posibilidad de vivir esta vida conscientemente. Puedo elegir entendiendo esas cosas: que la fuente de mi luz está en mí, la fuente de mi comprensión está en mí, la fuente de mi claridad está en mí. No tengo que salir a vagabundear buscándola… “¿dónde fue a parar?”.

Muchas personas dicen: “¡Qué bien la pasé! ¿Y dónde fue a parar ese sentimiento?” Bueno, no se fue a ninguna parte, está en ti. Siempre estuvo en ti, siempre ha estado en ti y siempre lo estará. Hasta tu último aliento.

Lo que sucede es que nuestra situación, cualquiera sea, nos abruma. Se apodera de nosotros, nos derrota. Toma control sobre nuestro libre albedrío, sobre nuestro poder de elección, sobre nuestro entendimiento, sobre nuestra claridad. Y tiene que hacerlo, porque solo te puede atrapar sin esas cosas.

Y lo que tienes que hacer es exactamente lo opuesto. Tienes que aferrarte a tu claridad, a tu esperanza, a tu alegría, a tu comprensión, a tu paz. Y como la tormenta: la tormenta se irá, el sol volverá a brillar y todo estará bien.

Esto es lo que tienes que comprender, es así como funciona. Tienes esa belleza y esa belleza siempre estará dentro de ti.

He aquí otra pregunta:

“Muchas personas están pasando por inseguridad económica, laboral. ¿Tienes algunas palabras de aliento para ellas?”

Sí, nuevamente es lo mismo. No importa cuál sea la situación externa, tienes que tener la fuerza de seguir adelante. La tienes.

Te recordaré un ejemplo que doy a menudo. Cuando saliste del vientre de tu madre, cuando naciste, lo que tuviste que hacer fue algo virtualmente imposible. En ese punto de tu vida eras sumamente frágil. Dios mío, no podías caminar, no podías hablar, no podías dar órdenes a la gente, no podías levantar nada. Eras sumamente frágil.

Tenías todo en contra. En ese momento tuviste que cambiar tu mundo, literalmente, de verdad. Todo el sustento que venías recibiendo provenía de tu madre y ahora eso se iba a acabar. Tenías que volverte independiente.

La cantidad de fuerza que tuviste que ejercer para poder nacer es nada menos que la fuerza que necesita un cohete enorme para despegar de la Tierra. Esta era la situación. Así fue.

En el vientre de tu madre estabas rodeado de agua e ibas a salir a este mundo, en donde ibas a tener que respirar. Y solo me refiero a la parte física. Iba a ser totalmente diferente.

¿Y qué hiciste tú? Ante la enorme dimensión de la situación, obviamente pensaste “de ninguna manera”, ¿verdad? No hubieras nacido. Pero aceptaste el desafío. Ante la urgencia presente aceptaste el desafío. Claro que no lo viste como un desafío, simplemente te encontraste en medio de la situación. Y así fue.

¿Y crees que alguno de estos desafíos que enfrentas es mayor que ese desafío por el cual ya pasaste? No puedo imaginar que sea mayor.

Hablo de un des-cambio. A las personas no les gusta la palabra “cambiar”. No quiero cambiar. Se dicen a sí mismas: “No quiero cambiar.” Así que se me ocurrió esta palabra: “des-cambio”.

Lo cual significa que en cierto punto en tu vida fuiste increíblemente fuerte, fuiste increíblemente poderoso. Tenías los objetivos bien claros, con gran precisión. Y no vacilabas en absoluto para lograrlos.

Así que, des-cambia. Mira, el cambio ha ocurrido y ahora las cosas con muy diferentes, entonces quizá necesitas des-cambiar y volver a esa fortaleza, volver a esa claridad, volver a ese entendimiento.

No a la fragilidad, la tristeza o la decepción. No a estos argumentos: “¿Qué me va a pasar?”. Asume cualquier desafío que llegue y créeme, esto es para muchas personas un muy largo camino que recién acaba de empezar. El aislamiento y todo lo demás es solo una parte del asunto. Después de esto tendremos que ver qué pasa. Porque te diré que lo que se vislumbra no es realmente bueno.

Algunos de los líderes que tenemos en este mundo no son líderes. Y claro que no te voy a decir quiénes son. Pero no son líderes y tú lo sabes. Los ves en acción y es como si estuvieran en Babia y nunca hubieran vuelto. Y todavía están en Babia y creo que lo estarán por el resto de sus vidas. No tienen idea de lo que está pasando.

Para ellos, la muerte y las cifras son solo estadísticas. Algo que se puede registrar en un gráfico. Y para mí, una muerte innecesaria, que no fue natural, es demasiado. ¿Podríamos haber hecho algo para evitarla? Sí, podríamos haber hecho algo al respecto.

En estos tiempos, cuando las comunicaciones y todo eso es tan confuso… ¿de qué comunicación hablamos? “Sí, tenemos maneras maravillosas de comunicarnos”. ¿Qué comunicamos? No sabemos cómo comunicarnos. Aceptémoslo, no sabemos pedir ayuda, nos hemos olvidado de pedir ayuda.

Nos hemos olvidado de decir: “Déjame ayudarte”. ¡Nos hemos olvidado de la humanidad! La humanidad se ha ido por la borda. Y mientras la humanidad se vaya por la borda, ¿qué tienen los seres humanos? Nada. ¿En qué pueden confiar? En nada. ¿Qué pueden seguir esperando del futuro? Nada. Así que, verdaderamente, este es un camino muy largo.

Aquí hay otra pregunta muy importante:

“Querido Prem Rawat, valoro poder escucharte cada mañana. Mi abuela de 95 años está en un hogar para ancianos, y se prohíbe la visita a los ancianos. Me asusta que ella deje este mundo sin que nadie esté junto a ella y no tener la oportunidad de despedirme… (Ah, veo que se trata de un abuelo, lo siento). Sin la posibilidad de despedirme o de reunirnos para un funeral. Sé que él ha tenido una buena y larga vida, pero me resulta triste que termine así. ¿Qué puedo escribirle para ayudarlo en esta difícil situación?”

Solo una cosa: que le quieres. Eso es todo lo que puedes decirle: “Te quiero. Sé, mantente bien. Te amo y siempre te amaré. Estás en mis recuerdos, bailarás en mis recuerdos, danzarás en mi corazón. Te amo.” ¿Qué más puedes decir?

A veces hay que aceptar la situación como es, no como la imagen idílica que te has creado. Acéptala. No hay nada que puedas hacer al respecto. Es lamentable, es triste. No quieren que haya más contagios. Esa es la razón del aislamiento. No puedes ir a verlo.

Yo sé que tienes una imagen idílica, pero vas a tener que hacerla a un lado por un tiempo. Y fijarte en la realidad. La realidad es aún hermosa. Tú le amas y él te ama. Esa es la realidad. Con o sin coronavirus, tú le amas y él a ti. Ningún muro, ninguna gran distancia, ni siquiera los dos muros pueden separar ese amor.

Eso es el amor. El amor puede atravesar muros. El amor puede viajar distancias descomunales. El amor puede alcanzar el fondo del océano. El amor puede alcanzar el cielo en las alturas. El amor existe. Y eso es lo que lo hace tan especial. No tiene límites. Nunca dejará de existir. Mientras estés vivo puedes amarlo cada día de tu vida.

¿Cuán increíble es eso? ¿Cuán maravilloso es? Acepta la situación y lo más importante: acepta el amor que tienes por tu abuelo. Así es como debería ser.

No tratar de hacer realidad las imágenes idílicas que creamos en nuestra mente sino ver la realidad tal cual es. Quizá eso te ayudará.

Muchas gracias. Hemos llegado al final de nuestro tiempo por hoy. Mañana continuaremos con más preguntas. Mantente seguro. Mantente bien. Sé.