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Vean “Confinamiento”, día 10, un mensaje personal de Prem Rawat para estos momentos difíciles.
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“Qué afortunado eres de ser el encargado de cuidar el regalo mas magnífico que pueda existir jamás y se llama ‘vida’. Se llama ‘ser hu-mano’ que aspira a ser libre, a estar satisfe-cho, a estar en paz. Mantente en paz. Mantente en alegría. Realiza esas aspiraciones del cora-zón. Y también tu verás el valor de la vida.” — Prem Rawat.

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Confinamiento - Día 10

Hola, hola a todos. Espero que estén bien, seguros y saludables en este momento de coronavirus.

Quisiera hablar un poco de tanto que estoy oyendo el día entero sobre lo que está sucediendo: mucha incertidumbre… se están tomando muchas malas decisiones. Por un lado, sí, todas estas cosas que están sucediendo nos afectan, por supuesto. Algunas de esas malas decisiones por supuesto que nos afectan.

Porque si ven, los Estados Unidos está en el primer lugar en este momento. Por la razón equivocada en primer lugar. Y si ves la población de China versus la población de Estados Unidos… es mucho menos que en China y a ellos les fue mejor. Y estoy viendo solo cifras, no la situación política.

Así que nosotros tenemos que tomar buenas decisiones para nosotros mismos. ¿Y cuáles son las decisiones que tenemos que tomar? En estas circunstancias no puedo garantizar muchas cosas. Pero sí puedo garantizarme una cosa a mí mismo: me voy a sentir bien dentro de mí. Esto lo puedo garantizar.

Porque puedo hacer algo al respecto. Es posible que no pueda hacer nada respecto del coronavirus, acerca de las pruebas para detectarlo. Es posible que no pueda hacer nada acerca de un millón de otras cosas, la economía, esto y aquello. Pero suceda lo que suceda, donde sea que llegue la situación…

Porque no es fácil y a todos les encantaría saber, decir "sí, va a llegar a esto". Pero es muy difícil, porque es un error tras otro. Y estoy seguro de que van a seguir cometiendo errores.

Pero hace mucho tiempo, cuando comenzó la Primavera Árabe, estaba yo reunido con algunas personas de la política en Italia, y una señora, recuerdo, estaba muy conmovida por todo lo que estaba pasando con la Primavera Árabe. Ella dijo: “¿Cómo va a sobrevivir la gente? ¿Cómo va a estar bien? Esto está muy mal".

Y yo le dije: "Eso es lo único, al final, que termina estando bien: las personas". Hemos seguido siendo. Tantos regímenes, tantos reyes, tantos emperadores que han venido y han pasado. Tantas civilizaciones que han venido, han pasado y al final de todo hemos sobrevivido".

Estas son palabras mayores. Cuando ves estos imperios poderosos que han caído… pero la gente ha seguido. Y se han transformado, se han permitido existir.

¿Entonces qué puedo hacer? Bueno, primero tengo que partir de la fortaleza, no de la debilidad. Porque la debilidad no me va a permitirá ver las posibilidades que puedan existir en este momento. Y lo segundo, lo más importante, es que tienes que ser flexible.

Anoche pensaba yo en esto: es como los árboles. Hay árboles muy rígidos, no se doblan y ¡se quiebran! Desaparecen, terminan. Los árboles que son flexibles en el viento, en la tormenta, sobreviven porque pueden doblarse, porque pueden moverse.

Por supuesto nosotros nos vemos a nosotros mismos: "Yo no soy móvil, yo soy así". Queremos vernos como rocas. Pero cuando llega la tormenta eso no es lo mejor. Lo mejor es ser flexible. Les daré un ejemplo:

Cuando estaba yo en Brasil… bueno, salí de España y volé a Brasil. La razón por la que salí de España era para ir a Argentina, y después de Argentina yo iba a ir a Uruguay. Estaba todo listo e íbamos a hacer algunos eventos, iba a visitar una prisión y todo eso iba a ser maravilloso.

Así que estaba yo entusiasmado con eso. Y volé desde Barcelona a Brasil. Estaba yo en Brasil y de repente (creo que fue el segundo día) se suponía que partiera yo para Argentina. Y de repente fue: "No, nadie entra a Argentina, está todo cerrado". Entraron en confinamiento.

"Guau ¿y ahora qué? ¿Podremos ir a Uruguay? No, no quiero ir a Uruguay porque no quiero hacer un evento al que vengan todas estas personas y que pueda desencadenar el asunto del coronavirus. No quiero eso, el Covid 19, no quiero eso”.

Decidí no ir. “Entonces, ¿qué voy a hacer? Quizás levanten esto, quizás suceda algo".

Y era tan frustrante. Era como… "Bueno, vamos a África, vamos a Sudáfrica". "No, no se puede ir a Sudáfrica". Porque cuando averiguaron que podíamos ir a Sudáfrica, al día siguiente ya no se podía porque iban a entrar en confinamiento.

Y yo estaba como… "bueno, un minuto, ¿ahora qué hago?, ¿qué voy a hacer?" Y de repente me di cuenta de que la situación era tan fluida. Era como agua cambiando, cambiando, cambiando.

Y el cambio es una de esas cosas. La mayoría de las personas le temen al cambio. No entienden de qué se trata el cambio y dicen: “No quiero cambiar. No quiero que las cosas cambien".

Bueno, en ese momento yo no quería que las cosas cambiaran. Yo tenía un plan. Y en mi plan había muchas cosas incluidas, no era solo yo. Eran todas las personas en Argentina que venían a verme, estaban incluidas esas personas. Involucraba a todo un equipo que iba a ir para hacer el armado del escenario, del micrófono, del audio, del video; todo el armado que había que hacer.

Y todos los permisos para ir a las prisiones, para mi visita. Había unos preparativos enormes. Me habían estado esperando desde hacía mucho tiempo. Pero era como “mira la situación, esto no va según tu plan (entre comillas)”. ¿Cuál es ese plan?

Sabes, tenemos una cámara acá y esta cámara hace imágenes. No dije "capta imágenes". Dije que "hace" imágenes. Así que esta cámara hace imágenes y son imágenes muy poderosas. No hay que subestimarlas. Y son la razón principal por la cual tengo expectativas, por estas imágenes que se han creado acá.

Así que la primera reacción es "intentémoslo". Pero no va a suceder. Está fuera de tu control. La situación es tan fluida… tienes que volverte como el agua.

Cuando estás empacando para viajar tienes que tener mucho cuidado con los líquidos. Porque aunque no aprietes bien la tapa va a gotear, se va a derramar porque es esa la naturaleza del líquido. Requiere tan poco espacio, es tan fluido que aprovecha cualquier oportunidad para escapar. Irá adonde quiere ir.

Así que de repente era como: "Un minuto. ¿Por qué estoy peleando con todo esto? Porque que en realidad lo que necesito hacer es ser tan fluido como la situación lo exige y entonces no hay problema". No hay absolutamente ningún problema.

Los pilotos lo hacemos todo el tiempo. Si hay tormenta eléctrica en tu ruta aérea no te estresas, le das el rodeo. Ves el radar, la imagen satelital y tomas una buena decisión con buena información sobre la mejor forma de darle el rodeo.

Y si el viento viene en una dirección, no quieres ir con viento a favor de la tormenta. Si puedes, vas contra el viento. Y si vas con el viento a favor, posiblemente tengas un largo recorrido para darle el rodeo. Y luego si vas a volar por encima de la tormenta necesitas darle el rodeo, no es buena idea volar por encima.

Si es una pequeña tormenta no importa, pero si es grande y pierdes un motor y vas por encima tendrías que bajar. ¿Y qué vas a hacer? Porque no quieres bajar y entrar ahí.

Así que lo que tienes que hacer es darle el rodeo, darle la vuelta. Entonces me di cuenta: “Tengo que tener fluidez, tengo que trabajar con la situación. La situación no va a trabajar conmigo”. Y todo comenzó a cobrar sentido. En mi vida es así. Tengo que tener fluidez.

Fácil decirlo en estas circunstancias. Pero cuando estas circunstancias no están ahí, ¿entiendo que tengo que tener fluidez?

¿O estoy aquí creando imágenes con esta cámara de acá? Creando imágenes que son muy poderosas. Quiero que las cosas sean de una cierta forma y punto. Y si no resulta de esa manera, es terrible.

Bueno, hay personas que van a decir: “Bueno los ricos y los poderosos tienen esa imagen y la trabajan”.  Sí, algunos de los ricos y poderosos han destruido toda su fortuna por la imagen que llevaban en la cabeza, sucede todos los días. Se crea la imagen y es como… "intentaré que las cosas sucedan así, como esta imagen".

Pero no se trata de eso. No se trata de hacer que suceda la imagen. Hay otra cosa que ya ha sido creada, hay una imagen que ya ha sido captada. Y esa imagen es tu bienestar, tu seguridad, tu fortaleza, tu valentía. Ahí está todo.

Todos en este mundo conocen todo lo negativo que llevas adentro. Eso lo conoces. Conoces la ira, conoces el temor, conoces la duda, la incertidumbre. Nadie en este mundo te lo tiene que explicar.

Pero no conoces estas otras cosas que tienes. Y desafortunadamente estas otras cosas son  poderosísimas. La bondad contigo mismo, primero. Porque a menos que esa bondad esté funcionando para ti no vas a poder ser bueno con los demás.

Sé que quieres ser bueno con los demás, porque es la doctrina que han predicado. Pero comienza primero contigo. La bondad tiene que ser para ti. Y lo primero para la claridad: antes de aclararle algo a alguien tienes que tener tú esa claridad.

Porque si tú no puedes ver... ¿de qué sirve si un conductor no puede ver nada y todos los demás pueden ver todo bien? ¿Qué duración va a tener ese recorrido en autobús o en auto? ¿Cuánto tiempo va a estar seguro ese vuelo si el piloto no puede ver y todos los demás pueden ver bien?

Y es la advertencia que tienen para las máscaras de oxígeno: “Si tienes un bebé, ponte primero la máscara tú”. Porque si tú pierdes el conocimiento por falta de oxígeno no vas a poder ayudar al niño.

Así que tú tienes que tener esa claridad primero. Tienes que tener esa bondad primero. Tienes que tener ese entendimiento primero y entonces podrás tener efecto en otra persona.

Entonces se convierte en eso, de esto se trata. Tú, como ser humano, tienes estas características, estas fortalezas. Quizás nadie te enseñó que tenías estas fortalezas, pero sabes que las tienes y es el momento de usarlas.

Y si las tienes, si vienes con claridad, con entendimiento y no con dudas… simplemente claro, entonces no veo el problema. A la larga no veo el problema. Vas a poder dar pasos. Especialmente esas imágenes que se han creado en tu mente: si puedes déjalas a un lado.   

Sucede en todas partes, en todas partes. Esto lo doy como ejemplo: 

Una vez era el cumpleaños de mi nieto. Teníamos unos regalos para él que estábamos guardando para después de su fiesta de cumpleaños y otros regalos que pudo abrir antes. Se me acerca y me dice "este es el peor cumpleaños que he tenido jamás". Y me quedé como… "guau". Y después cuando abrió los regalos buenos, dijo "oh, no, está bien, es un buen cumpleaños".

¿De dónde salió eso? Él tenía algo en su cerebro, en su mente, de cómo debería ser su cumpleaños. Y no estaba sucediendo según ese plan, había cambiado.

Ves a las personas que se casan… había un programa en televisión que se llamaba Bridezillas. Las novias histéricas. La novia que se volvía loca porque tenía una idea de cómo debía ser toda la boda y no le estaba saliendo según el plan.

Así que, esta cámara que tienes ahí crea unas imágenes muy poderosas. Y tratas de evaluar  todo según eso: “¿Cómo es eso, cómo está eso? ¿Cómo es eso y eso?" Y así va girando tu mundo.

Aún en estas circunstancias es un poco cómico. Porque en este momento tú no sabías qué esperar, así que esto no estaba produciendo imágenes. Pero ahora, poco a poco, comienza a producir imágenes: “Debe ser así, debe ser asao"

¿Por qué no se pueden unir las familias y tolerarse? Por las imágenes. “Espero esto de ti, espero aquello de ti”. Todo se trata de las expectativas.

Déjelas a un lado y de repente tendrás un ser humano con mucha fluidez. Una situación muy fluida que puede moverse, cambiar, adaptarse. Eso eres tú. Esta es tu posibilidad. Esto es lo que puedes ser.

No tienes que ser este otro ser que anda confundido todo el tiempo, preguntándose, y anda perplejo, desconcertado, mirando cualquier cosa: “¿Dónde está aquel planeta y dónde está esto y aquello? ¿Y cómo funciona?” No tienes que hacer eso.

Puedes partir de la fortaleza, de la claridad. Cualquier sorpresa que la situación te traiga. Quiero que sepas que tienes la fuerza suficiente para tolerar cualquier situación sorpresiva que te traiga el coronavirus o cualquier cosa. La puedes superar, te puedes cuidar, puedes ser. Puedes estar seguro.

Por supuesto, eso es entre los dos muros. Entre los dos muros esa es la posibilidad. Y tu vida, tu existencia debería significar todo para ti, porque así es. Es el regalo más precioso, más hermoso que se te ha dado. Que ya se te ha dado y tú eres el encargado de cuidarlo.

Qué afortunado que seas el encargado de cuidar el regalo más magnífico que puede haber y se llama “vida”. Se llama "un ser humano" que aspira a ser libre, a estar satisfecho, a estar en paz.

Mantente en paz. Mantente en alegría. Realiza esas aspiraciones del corazón y también tú verás el valor de la vida.

Así que de nuevo, espero que te sientas bien. Mantente seguro y mantente bien. Y . Gracias.