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“Lo que sea que esté sucediendo, quizás sea un recordatorio de que nosotros, como seres humanos, tenemos que volver a esta cosa maravillosa que se llama ‘humanidad’. Te-nemos que volver a ser humanos.”
— Prem Rawat

Vean “Confinamiento”, día 6, un mensaje personal de Prem Rawat para estos momentos difíciles.

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Confinamiento – Día 6

Hola, hola a todos. Espero que estén todos bien. Sí, yo sé que estos son momentos muy difíciles. Y aunque que hablado de estos asuntos, ahora están comenzando a llegar las preguntas. Las están recopilando, pero las personas siguen sintiendo un poco de miedo por lo que está pasando.

 Y quiero aprovechar el momento para decir: “mira, las reglas son muy simples, no contagies el virus y no te contagies del virus”. Tan simple como eso, sea como lo tengas que hacer. Aislamiento, confinamiento es lo mejor.

Pero entonces surge la pregunta: ¿qué haces en este confinamiento? Bueno, desafortunadamente tenemos que abordar el tema. Porque estar contigo debería ser natural, estar contigo debería ser lo mejor, debería ser maravilloso. No debería ser un problema.

Pero desafortunadamente, así no es. Es cómo “Dios mío, ¿qué voy a hacer?”.

La gente se está volviendo loca por estar encerrada, “sucede esto y aquello”.

Pero créeme, el asunto en realidad se trata de que primero que todo, ¿qué tienes que hacer con este tiempo? Muy simple: siente valentía, no temor. No “oh, Dios, ¿qué va a pasar, que va a pasar? Eso no. Siente valentía.

Dos cosas vas a necesitar si quieres que este momento pase de una manera agradable, rápida. Dos cosas necesitas. Paciencia… ¿pensabas que ya la tenías, verdad? He aquí la prueba: paciencia. ¿Y la segunda? Valentía. Esto es lo que necesitas. Y este tiempo pasará volando.

La claridad está siempre en ti, búscala adentro no afuera, búscala adentro. La alegría está en ti, búscala adentro. Tus tesoros hermosos que están enterrados, ahora los necesitas.

Antes yo decía, me sentaba, hablaba y decía: “Tienes esto dentro de ti” y las personas decían: “Oh, sí, sí, sí”. Ahora los necesitas. Porque sin ellos ¿qué haces?, ¿qué haces? Esto puede ser una locura.

Así que ve hacia adentro, busca esa paciencia adentro, busca esa valentía adentro. La alegría sigue estando en ti y puedes hacer que este tiempo sea maravilloso. En confinamiento puedes hacer de este un tiempo maravilloso.

Esto me hace recordar este asunto de una persona que estaba encarcelada. El había estado haciendo el Programa de Educación para la Paz. Y dijo que yo seguía hablando del aliento y de la paz y de que el aliento es tan hermoso…

Así que un día se tendió en la cama de su celda. Y él estaba describiendo esta experiencia a alguien y le decía: “Prem siempre habla del aliento, de la respiración. Así que empecé a enfocarme en mi aliento y cuando me enfocaba más y más en mi aliento empecé a llenarme de paz”. Qué belleza, qué maravilla, que increíble.

Y él dijo: “de repente, tanta paz… empecé a sentir tanta paz que nunca antes había sentido”. Y para mí, era como, Dios mío… ¿esta persona puede experimentar paz, encerrado en una cárcel? ¿Y la gente que no está encarcelada, puede? Por supuesto que puede.

Estoy entusiasmado por hacer algo, estamos viendo la posibilidad de hacerlo: todas las personas que están confinadas, quizás podríamos todos juntos hacer el Programa de Educación para la paz conmigo. Yo podría ser el facilitador y lo hacemos todos juntos. Me parece que sería brillante.

Porque funciona tan bien para personas que están encarceladas, y en cierta forma  estamos todos encarcelados. En casa, pero estamos encarcelados. Así que estamos viendo la posibilidad de hacerlo. Sería maravilloso.

Pero hasta ese momento, por favor no te asustes, no temas. Deja que el punto de partida sea la valentía. Ten paciencia, ten entendimiento. Esto pasará, por supuesto que pasará.

En cuanto a tu familia y pasar tiempo con ellos, te guste o no, comprende que ellos son parte de ti. Y está bien, está bien aceptarlos, amarlos.

No tienes que tratar de tener hacia ellos una responsabilidad de “tengo que hacer esto, tengo que hacer aquello, saludarlos así”. No, simplemente sé, sé quien eres tú y déjalos a ellos que sean quienes son.

Hay muchas, muchas formas maravillosas de compartir con ellos. ¿Qué piensan que hacía la gente en la época antigua? Hemos olvidado esas cosas: “Vengan, reúnanse, vamos a  escuchar esta historia, vamos a leer una historia, vamos a hablar de una historia. Vamos a quedar fascinados con eso”.

Tuve la suerte de que cuando yo estaba creciendo no había televisión. No es que no se hubiera inventado, solo que no había llegado a la India. ¿Y qué hacía yo? ¡Escuchar historias! Me fascinaban las historias. Cualquiera que yo pudiera encontrar que me contara una historia tenía toda mi atención completa. ¡Qué maravilla!

En una época no había televisión, y en la India, en aquella época, la radio se prendía esporádicamente. Funcionaba una hora, hora y media o dos horas. Después se apagaba y nada.

Entonces ¿qué haces en ese tiempo? Comprendes algo, descubres. Hay un bombardeo tan  constante ahora que se nos ha olvidado como ser. Sin el uso de toda la tecnología, sin el uso del teléfono y sin las redes sociales se nos ha olvidado cómo es. Y en alguna época la gente vivía así.

Y vivían bien. Bueno, quizá con algunas incomodidades, porque no había sistema de alcantarillas y todo tenía mal olor. Pero a pesar de eso, Dios mío, “¡me estoy enloqueciendo encerrado!” ¿Cómo te puedes enloquecer encerrado? Estás vivo. Hay algo increíble que está sucediendo.

Y luego están las personas completamente atrapadas en las expectativas de los demás y no se pueden unir porque se interponen las expectativas. Este no es el momento para las expectativas. Este es el momento de ser.

¿Puedes ser? Por supuestos que sí, eres un ser humano. Lo primero que eres es un ser humano. Es absurdo tener que decirlo, pero tengo que hacerlo porque es eso lo que has olvidado, que eres un ser humano. Y si olvidamos que somos seres humanos, ¿en qué nos hemos convertido?

Sabes, todas estas compañías siguen fabricando más, más y más tecnología. Y de hecho, este es el asunto: no conocemos la diferencia entre “necesitar” y “desear”. Nos hemos vuelto tan esclavos de nuestros deseos que se nos ha olvidado lo que necesitamos.

Hay una compañía enorme, una de las más grandes del mundo. Fabrican muchas cosas. Y no fabrican una sola cosa que necesitemos, y es una compañía inmensa. Digo, financieramente. La gente se vuelve loca por ellos y no fabrican una sola cosa que necesitemos, es incomprensible.

Y tantas cosas que nos atraen tanto… no comprendemos que esas cosas que llamamos “atracciones” en realidad son “distracciones”. Porque si te alejan y te separan de ti son distracciones. Esa debería de ser la definición de distracción: “lo que te separa de ti”.

Necesitas regresar al hogar de tu ser. Necesitas comenzar a sentir esa bondad que está en tu corazón, la alegría que está en tu corazón, la claridad que danza en ti, la serenidad que  está dentro de ti, la paciencia que está dentro de ti, la valentía que hay en ti. Necesitas ponerte en contacto con esas cosas. Y esta es la oportunidad de hacerlo. Esta es la oportunidad de hacerlo.

Sabes, cuando lo veo, pienso, ¿cómo puede ser bueno el coronavirus? No es bueno, créeme, no es bueno.

Pero entonces vi este metraje, esta película… y había marsopas en Venecia, Italia. La contaminación ha bajado tanto que estas marsopas están ahí. Se ve el fondo del agua, se ve el fondo del mar, la bahía. Se ven peces, se ven cisnes. Es como “hmmm”. Y entonces vi que había desaparecido toda la contaminación en China, y es como “hmmm”.

¿Qué hemos hecho?, ¿qué hemos creado? Hemos creado un monstruo con nuestros deseos. Y está destruyendo el planeta, nos está destruyendo a nosotros.

Y cuando ves algunas de las cifras del coronavirus; miles y miles de personas se han recuperado sin problema. Y algunas personas están reportando síntomas muy leves.

En algunos lugares donde la gente está muriendo, están muriendo por falta de hospitalización y falta del equipo médico que necesitan.

Pero sea lo que sea que está pasando, quizás sea un recordatorio increíble de que nosotros, como seres humanos, tenemos que volver a esta cosa maravillosa que se llama “humanidad”. Necesitamos convertirnos en seres humanos de nuevo. Necesitamos comprender quiénes somos y cuáles son nuestras necesidades (no nuestros deseos), nuestras necesidades.

Quizás esto puede ser un reinicio increíble para volver a los fundamentos, para volver a eso que ya tenemos dentro de nosotros.

Entonces, amigos míos, pase lo que pase recuerden: “ten paciencia, sé valiente”. Tienes algo increíble dentro de ti, alegría, serenidad. Es el momento de compartirlo, de sacarlo a relucir, de excavar esos tesoros. Y esta es la posibilidad.

Así que estén bien, estén a salvo, estén saludables. Y lo más importante: sean. Estén en alegría.